miércoles 14 de julio de 2010
martes 13 de julio de 2010

Historia de un amor
Desde el primer instante en que te miré, lo supe... Pensé... Que eras el hombre de mis sueños... Te había esperado por tanto tiempo... Sólo quince años tenía... Y me sentía poco querida, comprendida y valorada... Pero llegaste tú a iluminar mi sombría y triste vida; cada día pensaba en sólo llegar al conservatorio para mirarte... Me bastaba con verte para ser feliz, y sólo le pedía a Dios una sola mirada tuya... Pues sabía que podría
¡Conquistarte!
Pasaban los días y no me atrevía a hablarte, te veías tan hermoso... Me convertí en la favorita del profesor en la clase de poesía, pues me inspiraba en ti escribiendo cartas en prosa, versos, ¡poesías tan hermosas! que jamás llegaban a tus manos...
Pero indiscutiblemente sólo esperaba las clases de canto y de italiano para verte, y mi corazón palpitaba a mil por hora, sobre todo en la clase de canto, pues siempre sobresalía tu voz encantadora de entre los demás, pero no podía escucharla
Claramente...
Pues siempre los demás berreaban en conjunto... ¡Y miraba como cerrabas tus ojos como para inspirarte! jamás sentí algo así antes... Este corazón que se sobresaltaba cada vez que te miraba, pensaba que se me saldría, o que notarías algo extraño bajo mi blusa, y no precisamente era mi pecho... Me parece asombroso como en ese momento no
impides que tu cuerpo sienta, y se llene de cosas tan maravillosas, como dejas que fluya sin que nadie ni nada lo pare...
Pero el día que si sentí que se pararía mi corazón fue cuando llegó el primer examen de canto ¡ohhhh! Dios, casi me desmayo cuando era mi turno para cantar al darme cuenta de que me mirabas ¡por primera vez!
Y por más que me esforzaba no podía cantar... No podía creerlo era la oportunidad perfecta para que te fijaras en mí y mi voz no salía de mi garganta no salía una sola nota...
En fin no sé ni cómo lo logré, sólo cerré los ojos para concentrarme en tu mirada sin mirarte, y así poder cantar... Y dejar que fluyera en mí todo el sentimiento y el amor que sentía por ti... ¡y lo logré! logré conmoverte con mi canto, al fin hubo esa chispa que se prende y comienza a crecer...
Pero cuando fue el turno tuyo, mis lágrimas rodaban por mis mejillas de la emoción que despertaste en mí, mis sentimientos a flor de piel, sentía que me recorría por todo el cuerpo un sentimiento electrizante, ¡qué voz! cantabas como los ángeles, y una vez más pensé que estabas hecho a mi medida... Sólo pensaba en poder estar cerca de ti... Pero
¿Cómo?...
Mi corazón me decía que lo conquistara de cualquier manera, la que fuera, la desesperación que sentía por amarlo, por tenerlo, por besarlo, acariciarlo, era interminable, y pensé ser "yo", empezar por el principio y dejarlo todo en manos del destino...
Por fin llegó el día, me acerqué con un poco de temor, pero tenía que hacerlo, después de terminar la clase de coro junto a todos los compañeros que salían del salón de clases como marabuntas me acerqué entre empujones y jalones y le dije:
-Hola-
Y me contestó con una sonrisa tímida, pero ¡graaan sonrisa!
-Hola-
Le pregunté: ¿Cómo te llamas?
-Jerry- ¿Y tú?
(Con una gran sonrisa le conteste:)
-Margarita-, Jerry dijo: ¿-Margarita-? Qué bonito nombre... Tengo una amiga que se llama Margarita.
Margarita: ¿Ahh sí?
Y él contestó: ¡Y es igual de bonita que tú!
Mi corazón brincaba como si se fuera a salirse, y con ganas de poner la mano sobre mi pecho y decirle ¡eyyyyyyyyyyyyy! Calma...
¡Te va a ver! todo saldrá bien!, porque cuando menos me daba cuenta me encontraba hablándole a mi corazón enamorado, esto a menudo me sucedía, el gran amor que sentía por Jerry, me tenía atrapada, cada día que pasaba, mi primer y único pensamiento siempre era él.
Margarita:
-Oye me da mucha pena, pero te puedo pedir un favor-
Jerry:
-¡Sí claro! no hay problema...
Margarita:
-Quería saber si me puedes acompañar a tomar el bus, lo que pasa es que... está... muy oscuro (con una risa nerviosa de ser descubierta).
Jerry:
-Claro! no te preocupes, en ese momento toda la gente que nos rodeaba y nos empujaba al salir del salón de clases para mí había desaparecido, sólo nos encontrábamos él y yo dentro de un gran corazón romántico imaginario, sin nada ni nadie que pudiera separarme de mi objetivo... (Sólo de acordarme de esta situación, me mariposea el estómago)...
Caminamos hacia el lugar donde el autobús hacía su escala, platicamos de algunos intereses mutuos, quizás agobiándolo con toda clase de preguntas, que él amablemente y con un gran sentido del humor contestaba a mi interrogatorio, creo que más que hablar de intereses mutuos, era sólo yo la que hacía toda clase de preguntas pues quería saber todo de él...
Al fin llegamos... ¡Ohhhh sorpresa! me invadía la más aterradora vergüenza, que jamás había sentido en mi vida, pues la calle estaba completamente iluminada y Jerry con cara de que...
¿No que estaba oscuro? y a mí sólo me quedó decirle con una gran cara de sorpresa súper actuada, ¡guauuuu! Han arreglado las luces, (pensé que quizás me ponía roja, que roja, morada de la pena, pero había servido la mentirilla para cumplir mi objetivo) no me había descubierto; le di las gracias y me despedí.
Me sentí más feliz de que nunca, aunque me remordía la conciencia por haber mentido, no había sido un plan premeditado, se me había ocurrido la idea al salir de clases, no podía dormir de pensar en él, pero quizá tendría la oportunidad de explicarle.
El siguiente día fue maravilloso pues no tuve que recorrer con mi mirada todos los pasillos en su busca, cuando llegué el me esperaba con un cálido:
-¡Hola! ¿Cómo estás?, lo cual me sorprendió muchísimo, porque no me lo esperaba.
Platicábamos mucho, compartíamos muchas cosas, me gustaba que tuviéramos tantos puntos afines, me sentía feliz a su lado, llena de ilusiones como nunca, con ganas de compartir mi vida siempre junto a él, cada día que pasaba sentía una gran necesidad de escucharlo, de verlo, de oírlo cantar, nuestra amistad fue creciendo poco a poco, éramos amigos inseparables, siempre juntos de un lado a otro, siempre sin que Jerry imaginara mis sentimientos hacia él, hasta que un día me atreví a decirle:
Jerry, quiero decirte algo, pero no sé cómo lo vayas a tomar... han pasado algunos meses desde que nos conocimos, y quiero que sepas que desde que te vi me enamoré de ti, y al irte conociendo un poco más me he dado cuenta de que eres ¡maravilloso! De que me gustas demasiado y...
Jerry me había puesto su mano sobre mi boca... Diciéndome:
-Por favor Margarita, no me digas más, es que...
Hubo un gran silencio, todo esto que me dices, te lo agradezco, pero ¡no puede ser!
Mis ojos se llenaron de lágrimas sin poder evitar que cayeran una tras otra, y una pregunta llegó aterradoramente a mi mente... ¿Por qué?
Un largo silencio hubo entonces, pues el nudo que tenía en mi garganta y el asombro de Jerry no nos dejaba hablar... -Entonces Jerry me miró a los ojos, y me dijo: _ Eres una chica encantadora, eres simpática, leal, incondicional, y una gran amiga, muy atractiva, pero la verdad es que tengo novia y lo que tú sientes por mí pronto lo olvidarás,
¡No puede ser! quizás estés confundida, y lo que sucede, es que... hemos pasado mucho tiempo juntos... Y...
Entonces hablé yo...-No digas más, te entiendo, y me conformo con que sigas siendo como hasta ahora, no te pido nada, sólo tu amistad, necesitaba decirte lo que siento, pero si te molesta, no lo vuelvo a mencionar...
-Jerry- No es que me moleste, me hace sentir muy mal, -No te preocupes, le dije, no hay problema, -Jerry- limpiaba mis lágrimas con su pañuelo, y fue entonces cuando me acerqué... lentamente, muy lentamente, (quizás esperaba que esquivara mi rostro) y lo besé, con toda la pasión que él despertaba en mí, con todos mis sentidos, fue el beso más hermoso inimaginable que me hizo sentir la plenitud del amor, de pronto... nos separamos y fue entonces cuando me dijo: -mjmjm- Bueno Margarita, ¿quieres que te acompañe a tu casa?
y le dije: esta vez no, gracias, necesito pensar.
Nos despedimos.
Caminé sin precisar el rumbo pero en mi cabeza sólo daba vueltas el mismo sentimiento, de tristeza y frustración... ¿por qué no me lo había dicho antes? o quizás...
Por qué no lo pregunté antes, pero aunque así hubiera sido, desde que lo vi me había cautivado, así que de cualquier forma lo que sentía por él se hubiera desencadenado igual...
Sólo una vez más me preguntaba el porqué tenía que sufrir nuevamente, si Jerry supiera lo que había logrado, transformado en mí... Entonces entendería porque lo amaba de tal manera, había fortalecido mi alma, mi fe, el sentido de mi vida, el valor que tenía como mujer, pero me preguntaba una y otra vez
Porque Dios lo había puesto en mi camino para transformaré y al mismo tiempo me lo arrebataba, ¡por qué!
No merecía su novia que yo tratara de conquistarlo, quizás ella lo amaba tanto como yo… ¿Pero por qué nunca hablaba de ella? ¿Por qué nunca me dijo nada? estas preguntas invadían mi cabeza, y sobre todo, ¿por qué correspondió a mi beso?, con la misma pasión que yo...
Por qué pasaba tanto tiempo conmigo, quizás él era el confundido, quizás no se había dado cuenta que me amaba también a mí...
Sus palabras... eres linda, eres incondicional, gran amiga, todo lo que me dijo... ¿Qué a caso no son cualidades que un hombre busca en una mujer?...
Yo tenía la plena seguridad de lo que sentía por Jerry. Así que pensé... Si el ama a su novia no la dejará por mí, si su novia lo ama... Ella tampoco lo dejará... Pero y si es así me prometo no luchar por este amor que siento...
Pero si no lo es... ¡Juro que se enamorará de mí! tanto como yo le estoy de él, así que pensé... Manos a la obra... Sé lo que haré...
Tengo derecho a luchar por mis sentimientos, no me daré por vencida, no dejaré que nuevamente la tristeza me arrebate las ganas de vivir, ¡no esta vez! haré cualquier cosa por él, ¡cualquiera! sé que no es un capricho...
Dos días después compré desde libros de magia blanca, polvos mágicos para el amor, amuletos para atraer al amor, libros de como conquistar al hombre equivocado, oración de San Martín de Porres (Santo que se invoca para tener novio) hasta perfumes con feromonas, y mentir que estaba enferma del corazón después de tantos intentos durante dos meses (todo lo utilicé) nada sucedía nada... entonces ya no quise seguir, había aceptado darme por vencida...
Sentía una inmensa tristeza por no lograr mis objetivos porque sentía que estaba perdiendo la oportunidad de ser feliz...
¿Qué hacer entonces? No era fácil pensar que tendría que alejarme de él, no podía tener más esperanzas, ni aferrarme a algo que no sucedería, me sentía profundamente deprimida, pues había acudido hasta la mentira con tal de lograr que Jerry me amara... y me preguntaba ¿Cómo era posible que hubiese llegado hasta este extremo?...
No lo había hecho por maldad, fue la desesperación lo que me llevo hacerlo, pensé que Jerry al sentir compasión por dicha enfermedad, él terminaría enamorándose de mí...
¡Qué tonta! Como podría construir un amor verdadero edificado sobre una mentira; yo que siempre presumí de ser franca, sincera, honesta, había caído en lo que a mí, más me repugnaba, ¡la mentira!...
(Fingir que padecía del corazón)... ¡Qué bajo había caído! me avergonzaba de lo que había hecho, actuar sentirme mal, hasta hacer caer en la desesperación a Jerry tratando de reanimarme al sufrir supuestos desmayos...
¡Jerry no se lo merecía!
El se había portado excelente conmigo, había sido un gran amigo, siempre preocupado por mí, me aconsejaba, me escuchaba, siempre tenía una palabra de aliento para mí, una sonrisa; ¿Cómo era posible que yo tratara de forzar la situación a cualquier precio por tener a mi lado a una persona que no me amaba?
Poco a poco sentía como nuevamente me envolvían las garras de la tristeza, todo lo que había logrado Jerry borrar de mi triste pasado, se asomaba en mis recuerdos y veía ante mis ojos como comenzaba a desmoronarse lo poco que había logrado construir a través de lo que él me hacía sentir...
¡La decisión estaba tomada! me dolía muchísimo, pero, ¡tenía que hacerlo! poco a poco me alejaría de Jerry, sin dar la cara, sin darle explicación alguna...
¡Noooo!, -pensé- ¡sin explicación alguna no!, ¡enfréntalo, no seas cobarde!
Al día siguiente, cuando llegamos a la clase de música ensayaban las primeras voces una canción hermosa (Solamente una vez de Agustín Lara), entonces llegaron a mi mente los recuerdos de nueve meses atrás, cuando por primera vez se cruzaron nuestras miradas, y como desde entonces me había enamorado, mis lágrimas estaban a punto de brotar, cuando llego Jerry.
_Jerry_ ¡Hola Margarita! ¿Cómo estás?
_Margarita_ Mal, muy mal, necesitamos hablar...
_Jerry_ ¡Claro! ¿Qué pasa?...
_Margarita_ Es necesario que me aleje de ti...
Sus ojos se clavaron en los míos, expresando mil preguntas...
_Jerry_ ¿De qué hablas? ¿Qué te hice? ¿Por qué?
_Margarita_ ¡Nada me has hecho Jerry, soy yo la que te he fallado, soy yo la que me he aprovechado de tus buenos sentimientos, perdóname, no merezco tu amistad! Mientras por mis mejillas recorrían grandes lágrimas y suavemente el murmullo de la música Solamente una vez... Amé en la vida...
_Jerry_ ¿No te entiendo, de que me hablas?
_Margarita_ ¡Te mentí!, -le dije-; no estoy enferma del corazón y perdóname pero me siento muy apenada; no puedo seguir hablando, no tengo nada más que decirte... _Quería que la tierra me tragara, salí huyendo de ahí; aprovechando que había terminado la clase...
Jerry salió corriendo tras de mí, -gritando- ¡Margarita, espera...!
_Jerry_ ¡Lo sabía!, Siempre lo supe... _ Inmediatamente lo miré desconcertada..._
Cuando me dijiste que estabas enferma del corazón, me di a la tarea de investigar y entonces supe que me estabas mintiendo...
_Margarita_ ¿Y por qué no me dijiste nada?
_Jerry_ No lo sé, pensé que quizás tenías un gran motivo para engañarme... Y quiero saber, ¡cuál es!
_Margarita_ Ya lo sabes Jerry, siempre lo has sabido..._Traté de irme_ pero Jerry me tomó por el brazo, acercándome hasta su pecho, para abrazarme, y me dijo: Ven acá, ¡No importa, no hay problema, de verdad! ¡Lo que importa es que me lo dijiste!
_Yo estaba muy desconcertada, así que mi rechazo fue instantáneo, lo empuje suavemente y le dije: ¡a ti no te importa, pero a mí sí!, ¡Adiós!
_Me fui de ahí, salí corriendo, no soportaba la vergüenza, hubiera querido que se enojara conmigo para pagar mi culpa, pero no fue así, se mostró comprensivo y cariñoso, una vez más Jerry me había dado una buena lección de la amistad...
Pasaron los días y yo no hablaba con Jerry, los amigos que teníamos en común, querían saber porque ya no estábamos juntos a todas horas como siempre, simplemente bajaba la cabeza y no decía nada...
Hasta que después de varias semanas de no hablar con Jerry, llegó al conservatorio, por primera vez lo vi muy triste, no me podía quedar ahí, de inmediato me acerqué a él, me arrodille, y tímidamente le dije: ¿Te pasa algo, te puedo ayudar?, y me dijo: No, Margarita, nadie puede hacerlo, me siento muy triste, _Margarita_ ¿Por qué, qué ha pasado? _Jerry_ Lo que pasa es que Lucy, me ha dicho que no desea más seguir a mi lado, ¡hemos terminado! (Lucy, era su novia).
Quizás debí haber sentido una gran alegría porque Jerry era ¡libre!, pero no fue así, me dolía verlo tan triste...
_Margarita_ Cálmate Jerry, mira; ahora las cosas las vez terribles, porque acaban de suceder, pero ya verás que pronto olvidarás todo esto, te lo digo yo, y tú sabes todo lo que he sufrido, las heridas se curan con el tiempo, o acaso ¿no fueron esas tus palabras cuando te contaba mis problemas?...
_Jerry_ No me siento triste solamente porque nuestro noviazgo terminó, sino porque dijo que tenía dos meses con su actual pareja, y me duele el tiempo perdido... hablamos durante largo rato, hasta que Jerry se encontraba más tranquilo...
Algunos días después, cuando salía del conservatorio rumbo a casa, me encontré a Samuel; era un buen amigo de la prepa, era súper apuesto, ¡guapísimo! _Gritó_ ¡Hola Margarita! ¡Hola!, le contesté, ¿qué milagro que te veo por aquí?
_Samuel_ quiero hablar contigo, mira Margarita, ya tiene un buen rato que nos conocemos, (Con voz titubeante) y la verdad me gustas mucho, vine porque... quiero saber... si quieres ¿ser mi novia?
Le sonreí, pues a Samuel le pasaba conmigo lo que yo pasaba con Jerry, vaya enredo...
_Margarita_ Samuel te voy hacer sincera, porque no deseo lastimarte, si me gustaría ser tu novia, pero hay un pequeño problemita... Lo que pasa es que amo a otra persona, estoy profundamente enamorada de otro hombre, pero en este momento de mi vida estoy luchando por olvidarlo, por sacármelo del alma, si sabiendo, está en pie tu propuesta, ¡intentémoslo!
_Samuel_ De inmediato contestó, ¡claro! no importa, yo pondré todo de mi parte para que lo olvides, ya verás que vamos a llevarnos muy bien... Para mí lo más importante es tenerte a mi lado, lo demás pronto llegará...
_Cómo me hubiera gustado que Jerry me hubiese dado la oportunidad que yo le daba a Samuel... no sabía si había tomado la decisión correcta, pero tenía que darme la oportunidad de olvidar a Jerry, y Samuel también la merecía, y yo no le había dado la oportunidad por estar aferrada a mi gran amor...
Al día siguiente, a la hora de la salida, Jerry me dijo: Margarita, ¿vamos al cine? anda vamos, como antes, tenemos tanto tiempo que no salimos, que no platicamos, echo de menos esos momentos... Lo miré a los ojos desconcertada y le dije: Perdón Jerry, pero voy a salir con Samuel, ahí está, lo señalaba con la mirada; _Jerry_ ¿Samuel, el de tu prepa?
_Margarita- Sí, somos novios...
_Jerry_ ¿Novios? ¿Desde cuándo?
_Margarita_ estamos a punto de cumplir un mes... El sólo me miró con furia, y se quedó callado, ahí... parado, observándome...
Casi se me salen las lágrimas, pues sentí que ¡se había puesto celoso! Jaaaaaa, ¡Celoso! no te hagas ilusiones me decía mi corazón... ¡Alucinas!
Pasaron cuatro laaaargas semanas, mi noviazgo con Samuel iba bien, pero Yo, ni siquiera un día había podido dejar de pensar en Jerry, era muy poco lo que hablábamos... Pero cada día sólo esperaba a verlo para saber si mi corazón aún se sobresaltaba... Hasta que llegó ¡el gran día!
Era el día del concierto de cuerdas, el día más esperado por todos los alumnos del Conservatorio, pues era un manjar para el oído escuchar tan bellas piezas con violines, chelos, violas, etc. sólo estaríamos dos horas en el conservatorio, para que en la noche regresáramos a oír el concierto de cuerdas, así que de pronto llegó Jerry, y caminando de puntas sus ojos rodeaban todo el jardín de la escuela, hasta que se fijaron en un punto, en mí...
Corrió hacia donde yo me encontraba y me dijo: ¿Margarita, ya tienes pareja para ir al concierto?
_Margarita_ no aún no;
_Jerry_ ¿No te acompañará Samuel?,
_Margarita_ ¿Bromeas?, bien sabes que sólo podemos ir los alumnos, además, me dijo que quizás no podría venir por mí después del concierto, porque...
_Jerry_ No me digas, no importa, entonces ¿qué; vamos? _Margarita_ OK, está bien, nos vemos a las siete.
Me sentía feliz, tenía bastante tiempo que no salía con Jerry, y me sentía muy contenta de hacerlo esa noche, me arreglé preciosa, me perfumé... Compartiríamos algo que nos apasionaba a los dos, la ¡música!
Tocaron a la puerta, era Jerry, llegó puntualísimo (cosa por la cual no se distinguía),
¡Guuuauu! te ves preciosa esta noche, estás ¡guapísima! y yo me quedé muda, no podía decirle lo guapísimo que también se veía él... (Me parecía que le fallaría a Samuel) así que sólo le dije un tímido ¡gracias!
Llegamos al concierto, sentía que mi corazón latía al compás de la música, me sentía en las nubes, ¡caray! compartir ese momento con la persona que amaba ¡era grandioso! la expresión perfecta para cualquier ocasión...
Cuando salimos del concierto, Jerry me tomó de la mano, comenzamos a caminar por los jardines del auditorio, mientras me decía: Estos últimos dos meses han sido muy difíciles para mí... _me miraba de una forma, que me... derretía, casi, casi me quería aventar a sus labios y besarlo..._
_Margarita_ Si me imagino, por lo de Lucy, ¿verdad?
_Jerry_ ¡No!, no por lo de Lucy, sino porque había estado ciego...
_Me quedé muda..._ Ciego porque no me había dado cuenta de lo que vales, de lo que significas en mi vida, de lo grande y maravillosa que eres, de la luz que tienes, iluminas todo mi rededor con tu sonrisa...
_Mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas...
_Jerry_ No llores me decía; mientras limpiaba mis lágrimas...
_Jerry_ Cuando comenzaste a alejarte de mí, a darle tu tiempo a otras personas, que salías y sólo te divertías con ellos y ya no más conmigo, me empecé a dar cuenta de cuanta falta me hacías, pero sobre todo me di cuenta de que te amaba cuando me dijiste que eras novia de Samuel, sentí que me hirvió la sangre, sentí ¡Celos! no podía creer que te estaba perdiendo, y sólo tenía en mi mente el recuerdo de aquel beso que nos dimos apasionadamente...
Así, que hoy, después de este concierto tan maravilloso, siendo un día tan especial, quisiera pedirte que fueras...
¡Mi novia!
Llorando, y con el corazón a mil por hora, _yo le dije_:
¡Sí!
Nos besamos apasionadamente, fue el beso más largo que jamás hubiera pensado sentir, maravilloso diría yo, ¡único! cuando de repente escucho una voz: ¡Margarita!, era Samuel, ¡ups! Jerry me dijo: Espera, hablaré con él,
_Margarita_ No, es algo que tengo que hacer yo, espera, por favor, lo haré yo...
Me acerqué a Samuel y le dije: Sé que te estoy haciendo sufrir, y lo lamento, tú sabías que estaba enamorada de otra persona, puse todo de mi parte para intentar enamorarme de ti, pero no pude, perdóname, por favor... Me dio un beso en la mejilla, y me dijo, porque te amo, te entiendo, está bien...
Miró a Jerry fijamente con sus profundos ojos azules y le dijo con voz amenazante... no la hagas sufrir, y se dieron la mano con un apretón más que de caballeros, de retadores...
Después de ese día mi vida ha sido increíblemente feliz, nuestro noviazgo duró tres años y medio... Ahora tenemos 15 años de casados y dos hijos maravillosos, tener a Jerry, es lo más grande que Dios me puso en mi camino...
Quise escribir parte de nuestra historia en agradecimiento a todos estos años de dicha que he vivido a tu lado, que bien pudieron transformar mis sufrimientos en amor y felicidad, te amo Jerry.
Siempre tuya Margarita…
Todos los derechos resevados©
Autor Magali Sauceda
2004
viernes 9 de abril de 2010
Corazón: Sí has llegado hasta aquí, es porque estás buscando ¡algo que te llene!, ¡algo que te emocione!, ¡algo que te haga vibrar!... Estoy segura de que aquí, encontrarás algo con lo que puedas expresar al ser amado lo que deseas, ya sea tu madre o padre, novia(o), esposa(o), hermana(o), hija(o), amiga(o) etc.
Encontrarás escritos diferentes, hermosos, de temas como el amor, desamor, nostalgia, depresión, furia, tristeza, duelo, cartas, poemas, reflexiones, pensamientos, etc. Están divididos por secciones, así que te será fácil encontrar lo que buscas... O puedes ver los títulos por órden alfabético aquí...
O mas abajo se encuentra el índice, haciendo click, irás a cada bloque de escritos...
Gracias por entrar en mi alma, y por ser parte de mí...
Aquí Desnudo mi alma completamente para ti, día a día...
Diosito me dio el gran don de escribir, quizá para muchos hermoso, quizá para otros no... Pero lo hago con amor y con la certeza de que algo que encuentres aquí, te podrá llenar el alma, como en su momento me la llenó a mí...
Sólo te pido que si te gusta alguno de mis escritos y lo quieres poner en tu sitio, página web. espacio, blog, etc. No olvides colocar mi nombre como autor, pues si se omite, se generaría un plagio...
Sé que quizás no te agrade el comentario al respecto, y lo entiendo... Si tienes una mejor idea de como evitar el plagio, ¡házmelo saber!
Mis escritos, los vivo, los sufro, los gozo, y los amo, escribo para ti, y gracias a ti hice este blog, creo que pido algo justo, no sólo para mí, sino para cualquier escritor, diseñador, etc.
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Mis obras antes de ser subidas a la red son registradas ante los derechos de autor , aquí en mi país México, y también lo hago en la red por medio de Safe creative
Un consejo que te puedo dar para evitar el plagio, es que, coloques siempre el autor, sí has encontrado algo en la red que te gusta mucho, y no dice quién es el autor, lo puedes copiar, siempre y cuando pongas una leyenda justo debajo del escrito, que indique:
Desconozco el autor, pero sí alguien lo sabe, favor de indicarme para colocar su nombre al calce.
¡Que Dios te bendiga!
Las imagenes que están aquí, las he encontrado en la red, y he trabajado sobre ellas para la presentación de mis escritos, sí alguna te pertenece házmelo saber, te daré tu crédito, o la quitaré del blog si lo deseas.
¡Disfrútalo!
Tu amiga
Magali Sauceda
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Me casé completamente enamorada, llena de ilusiones con proyectos a futuro… Éramos jóvenes, con inexperiencia pero con todas las ganas de formar una familia… Juntos, nos sentíamos felices, más enamorados que nunca realmente cuando sabes que ese amor es verdadero, incondicional, hermoso, ¡entregas todo!, muchas veces los padres se oponen cuando les comunicas ¡Me quiero casar! sobre todo cuando eres joven, y lo primero que te preguntan es: ¿Por qué, ya metiste las patas verdad?, a veces no entienden que es porque amas… Porque deseas compartir tu vida con la persona que tú has escogido, porque se entienden de maravilla, porque juntos se sienten, importantes, se sienten ¡únicos!
A veces nuestros padres se olvidan de que también fueron jóvenes… Y que con el mismo ímpetu que tenemos ahora nosotros quizás ellos también empezaron así…
Y bueno, ahora tengo diez años compartiéndome vida junto a Fernando, ¡lo adoro!, porque es el hombre más bueno y puro sobre la tierra, me encanta todo él, mis amigas me envidiaban porque era bueno es guapísimo, atento, caballeroso, educado, galante, y todas esas cosas que una sueña con su pareja… A lo que llamamos “el hombre ideal”…
Además; de que no pueden creer que él era virgen cuando nos casamos… Normalmente, eso no se da en un hombre… Bueno lo que pasa es que nos conocimos muy jóvenes él 16 y yo 15 años… Así que no hubo tiempo de que él probara el sexo con otras mujeres como suelen hacer muchos hombres antes de casarse, que según esto para tener experiencia y enseñarle a su pareja o tienen oportunidad de tener muchas novias y con alguna de ellas sucede su primera vez… Me sentí feliz de que pasara nuestra primera vez juntos, y aprender poco a poco la magia, la pasión, y la sensualidad del amor…
El comienzo fue muy difícil, pues indudablemente aprendimos que nuestros padres tenían razón cuando nos decían que éramos muy jóvenes para casarnos, pues no te lo impiden porque no entiendan que se aman, sino porque tienen más experiencia y no te hablan claro… No te dicen lo que en realidad es… Que no tienes trabajo ni estudios suficientes para poder solventar las necesidades de una familia, ni si quiera las necesidades básicas… Así que tuvimos que trabajar de noche y estudiar de día, y descansar como se podía… Porque era difícil salir adelante.
Era de verdad muy difícil, a veces los sueños no llegaban a realizarse, se
fracturaban y se hacían añicos como un vaso de cristal… Ahora lo recuerdo y mis lágrimas brotan de tristeza… Porque quería seguir viviendo igual que como cuando estaba en casa con mis padres, y no me importaba si había dinero en casa para comer, no era consiente de ello, sólo pedía y comía o abría la puerta del refrigerador para tomar mi postre favorito, o pedía dinero para comprar ropa, y todo eso no lo valoraba, ahora era todo diferente…
Abría mi refrigerador en mi propia casa y sólo había dos litros de leche y huevos, apenas lo esencial para sobrevivir… Qué tristeza no valorar lo que te dan tus padres, y querer hacer las cosas porque piensas que con amor todo estará bien…
Pero lamentablemente de amor no puedes sobrevivir, así que sólo esperaba que en verdad el amor que sentía por Fernando tuviera raíces fuertes y profundas para soportar lo que vendría… Nunca dudé del amor que nos teníamos, pero sí de la economía que compartíamos, y sentía miedo de enfrentarme a una situación que desconocía, que era vivir limitada…
Luchábamos día a día porque nuestros padres no se dieran cuenta de las necesidades que teníamos y de alguna manera oír el bello cántico que es y seguirá siendo normal en mi familia de decir: “Te lo dije”... Así que hacíamos lo inevitable para que no se dieran cuenta de la situación que vivíamos, pero fue en vano todo porque obviamente se daban cuenta de la situación… Así que no nos quedó más remedio que recibir ayuda de nuestros padres, y tragarnos nuestro orgullo… Pero eso sí, la condición era seguir estudiando y nada de embarazos… Pero, es ahí cuando surgió el verdadero drama, porque para lo que nuestros padres eso era, un drama, para nosotros era una grandísima bendición…
Empecé a sentir grandes molestias de ascos mareos, y mi estado de ánimo tan sensible era evidente que estaba ¡embarazada! pero era lógico que como primeriza, ni la más mínima idea de que lo estaba... Así que con todo y malestares sin decirle a nadie, ni siquiera a Fernando porque no quería que se preocupara.
Pensé que quizás podría ser la falta de alimento, o el estrés de tantas carencias que teníamos, los exámenes finales de la escuela para graduarme, el trabajo, mis padres, la casa, la comida, el dinero, la limpieza, ufff… etc.
Pensé todo será más tranquilo en 30 días, en un mes me habré titulado y podré estar más tranquila, sólo trabajaré por las tardes y tendremos más tiempo Fernando y yo para poder estar juntos, pues teníamos meses de sólo casi saludarnos como dos desconocidos, y apenas teníamos tiempo por las noches para hacer el amor y decirnos ¡cuánto nos amábamos y nos extrañábamos!, decirnos que pronto pasaría el tiempo y que disfrutaríamos más de nuestro matrimonio, pues llegábamos rendidos de cansancio... Anhelaba tener un momentito de descanso de dormir plácidamente como un domingo en casa de mis padres con mi almohada de plumas de ganso, y sólo apretar el interphone para que me subieran mi juguito de naranja recién hechicito... ¡Pero no!...
Ya no estaba con mis padres, y ese anhelo era demasiado para mí, pero me sentía contenta de estar al hombre amado y no me arrepentía de haber cambiado lujos viajes, carro, alhajas, por estar al lado de mi querido Fer… Así que ese día que imaginaba estar tan plácidamente me sentí terriblemente mal, fui a la cocina a beber un vaso de leche exquisitamente fría, cuando el estómago se me revolvió terriblemente y devolví todo, ¡completamente todo en el instante!, ¿qué me pasaba?...
¡Me sentía tan mal! Hoy me titulaba, no podía faltar, así que hice un esfuerzo me arreglé y fui a mi graduación, ya estaba mi querido Fernando, siempre tan puntual, junto a sus padres, y los míos… Todo salió de maravilla, bueno casi todo, porque después del desayuno me sucedió lo mismo, me sentía terriblemente mal, y sentía que podía ser descubierta pues ya no podría disimular más…
Finalmente, todo terminó, me titulé con excelentes calificaciones y mis padres lloraron al escuchar mi nombre en la mención honorífica, era una gran sorpresa para ellos, pues quizás pensaron que con otras obligaciones quizás había terminado mi carrera por casualidad, pero no era así, realmente me esforcé porque sabía que ellos ya no tenían obligación de pagarme una escuela tan cara, al haberme casado, ahora el responsable era Fer, pero no alcanzaba, ¡ni hablar! Creo que mis padres se sintieron muy satisfechos.
Finalmente, había terminado mi carrera.
Nos fuimos a casa y Fer me preguntaba que me pasaba, pues a pesar de que todo había salido de maravilla él notaba que no estaba contenta, pero no era así, lo que pasa es que me sentía terriblemente mal...
_Nada, nada amor, sólo que pensé que no llegaría este día, ¡pero claro que estoy feliz! Nuevamente me cuestionaba... _ ¿En verdad Melissa, estás feliz?
_Sí amor, lo que pasa es que estos últimos días me he sentido muy cansada, es todo...
Tú sabes, la tesis, los exámenes finales, la casa, etc. En verdad me siento
cansada... Y quizás deba tener una infección en el estómago pues desde
hace un para de días he sentido náuseas y malestares...
_Mi nena, ¿por qué no me lo habías dicho? Mañana iremos al Dr. no me gustaría que te pasara nada.
Al día siguiente me levanté con mejor ánimo, así que hice algunas actividades, por la tarde me fui como siempre a trabajar pero no pude terminar el día porque realmente me sentía fatal, náuseas, mareos, vómito... Así que terminé por hablarle a Fernando por teléfono...
_ ¿Amor?
_Si mi nena, cómo te has sentido cariño, que bueno que me llamas, en este momento te iba a llamar, ¿cómo sigues?
_Fatal, en verdad flaco, me siento mal... Ya pedí permiso de salir, ¿puedes venir por mí?
Melissa, entonces no son simples malestares ¿verdad?
_No, mi amor, no quería preocuparte... Está bien, salgo en este momento para allá...
Llegamos al Dr. y Fernando me abrazaba y me hacía cariños como si fuera una niña desvalida... Mientras el Dr. Me hacía las preguntas de rutina…
_ Sra. Abed, dígame usted, ¿Qué molestias ha sentido? _
_Pues verá Dr. Hace un par de días he sentido malestar estomacal, náuseas, vómito ¿Alguna otra cosa? Antes de contestarle, me dieron ganas de darle un coscorrón, ¿cómo me preguntaba si alguna otra cosa?, sí con eso me sentía fatal…
_Pues mucho cansancio_
_Bueno Sra. Abed, recuéstese, por favor, comenzó a auscultarme el vientre, escuchaba mi corazón…
Me tomaba el pulso, me veía los ojos en fin, Fernando sólo observaba; de repente su pregunta hizo que el corazón me diera un gran vuelco,
_Señora Abed, ¿cuál es la última fecha de su menstruación?...
Y hubo un gran silencio…
_Bueno… Este… Me parece que hace casi dos meses_ Fernando me volteó a ver con unos grandes ojos de sorpresa…
_ ¿Ha estado usted últimamente bajo presión o estrés?, _
_Sí, Dr. mucha, es que me acabo de graduar, y el trabajo, la tesis en fin, creo que si he estado muy estresada, y en otras ocasiones se me ha retrasado mi periodo por lo mismo, ¿sabe?, soy muy aprensiva..._
_ Sra. Debe aprender a mantener la calma, hágase estos análisis, y ya mañana veremos que es lo que pasa_
_Dr._
Le dijo Fernando
_ Pero no es grave lo que tiene mi esposa ¿verdad?
_No, no Lic. Pero… Debo hacerle algunos estudios antes de darles mi diagnóstico…
Por ahora es precipitado decirles no me gustaría dar un mal diagnóstico...
Al día siguiente, fuimos muy temprano por el resultado de los análisis, los llevamos al Dr.…
_Pasen, ¡Adelante! -dijo el Dr., tomen asiento-
Los dos, tomados de la mano viendo fijamente el sobre de los resultados y un silencio absoluto... Hasta que el Dr. Después de observarlo dijo: Pues bien hay un detalle aquí que me inquieta, tiene usted un segundo grado de anemia, así que vamos a darle algunas vitaminas para que esté fuerte y sana, pues el bebé que viene en camino lo necesita... Fernando y yo nos miramos, nos abrazamos, y con lágrimas en los ojos nos dimos un beso...
¡Vaya noticia! Finalmente, salimos del consultorio nos sentíamos felices, aunque un poco temerosos, pues la situación económica no estaba muy bien que digamos y bueno las mal pasadas que me deba al no comer sanamente había sido clave para desarrollar la anemia, pero estaba dispuesta a hacer lo que fuera por ayudar a Fer.
Fue difícil comunicarles a mis padres que estaba embarazada, pues sabía que no les daría mucho gusto y no por el bebé en sí, sino porque estaba segura de que me dirían que era una inconsciente, pues la situación económica que vivíamos no era lo suficientemente buena como para tener uno ahora... Me sentía mal por ello, pues teniendo ya una carrera, mención honorífica y un título, a veces de que te sirve si la gente no te da una oportunidad de salir adelante con los conocimientos que tienes...
No entiendo como siempre en los periódicos sale un anuncio pidiendo gente con experiencia, ¿de dónde diablos quieren que uno saque experiencia? ¡Sí no lo dejan trabajar!... Pero en fin tenía que estar preparada para la letanía...
Así que, pues por más que evitaba… Lo inevitable sucedió, mis padres se dieron cuenta del embarazo y efectivamente, la regañada que nos dieron aún más nos frustró...
Fernando siempre me decía que todo estaría bien... Día a día y mes a mes todos los días él, llegaba tardísimo, pues doblaba turnos en el Hotel donde trabajaba para poder sostener nuestro hogar, pues los planes que tenía yo de trabajar se vinieron abajo tras la noticia de que mi embarazo era de alto riesgo así que después de 5 meses de trabajo, tuve que renunciar, y quedarme en casa... Así que me dediqué a hacerle toda su ropa a mí bebé, y a tratar de pasar el término de mi embarazo lo más tranquila posible...
La relación entre Fernando y yo era realmente hermosa, él era un amor conmigo, y nos llevábamos excelentemente bien... La comunicación era extraordinaria, siempre preocupado por mí... Demostrándome día a día su cariño, su amor, y bueno a veces pienso que también de alguna manera me agradecía que estuviéramos juntos porque lo poco que me podía dar era con gran sacrificio, cuando yo estaba acostumbrada a otras cosas, y eso, se lo reconozco, siempre desviviéndose por mí.
Pasaba el tiempo y mi pancita cada vez crecía más, Fernando le cantaba al bebé cerca del ombligo, le hablaba constantemente, día a día le ponía los audífonos a mi gran panza con música relajante, o clásica, le contaba cuentos al bebé, en fin, era todo ¡maravilloso!... ¡Era un bebé tan esperado!... ¡Tan deseado!... Siempre le decía “mi pequeña”... ¡Estoy seguro de que eres mi pequeña!
Finalmente, llegó el día esperado... Comencé con malestares por la noche así que le llamamos al Dr. Y nos fuimos al hospital... Y pasaron las horas, yo sólo miraba en el reloj el transcurrir una y otra ora más y los dolores que sentía cada vez eran más fuertes... Llegó un momento que pensé que no soportaría más, pero trataba de tranquilizarme, mi querido Fer, siempre a mi lado, me tomaba de la mano, me acariciaba el cabello, me decía que me amaba, que era todo para él, que me agradecía todos los momentos bellos que había pasado a su lado que era su empuje, el motor de su vida, y que ahora el bebé que ya estaba por nacer sería todo para nosotros, que lucharíamos juntos por él...
Lo último que me dijo antes de entrar a la sala de partos fue: _Melissa, quiero que sepas que te ¡adoro! Y que siempre estaré a tu lado, pase lo que pase_... Mientras yo derramaba una lágrima, que el suavemente limpió...
En lo que me preparaban en la sala de partos, Fernando se vestiría con ropa esterilizada para apoyarme durante el momento... Así que mientras recorría mi camilla por algunos pasillos pensaba:
_ ¡Oh Dios mío! te pido que me des la fuerza necesaria para poder traer a mi hijo a este mundo con bien... No permitas que decaiga, gracias por todo lo bueno que me has dado, gracias por permitir que mi embarazo llegar a un buen término, permíteme despedirme ahora de mi embarazo y sentir dentro de mí por última vez a mi bebé que con gusto lo he cargado en mi vientre donde se ha encontrado protegido y lleno amor, cuídame y protégeme, permíteme ser una buena madre guíame para poder lograrlo, amén_...
El apoyo que me dio Fernando durante el momento de dar a luz, realmente es indescriptible, me dio ánimos minuto a minuto hasta que nació nuestro bebé... Cuando escuché una voz que dijo: Es una... ¡Niña!..._Fernando tomó a la bebé entre sus brazos y me la puso en mi regazo para poder besarla, nos abrazamos los tres y lloramos de alegría, ¡qué momento tan especial fue aquel!, sentí la presencia de Dios ahí mismo en la sala de partos cuando después de ese momento todo se me oscureció...
... Comencé a sentir falta de oxígeno, a lo lejos sólo escuchaba decir al Dr. _ ¡Que salga Fernando!... ¡Que salga!_...
Sentía que me iba por un túnel largo... Largo... Y una paz infinita, pero mientras caía por ese túnel recordé a mi bebé, ¡no podía dejarme vencer así!, y Fernando, ¡el gran amor de mi vida...! ¿Cómo dejarlos ahora?, ¡no...! ¡Por favor Dios mío! ¡Sé que estás ahí...! ¡Permíteme vivir! ¡Por favor!, ¡quiero vivir...!
Escuchaba a lo lejos decir a Fernando _ ¡No saldré déjeme estar aquí...!, ¡Melissa!, ¡Melissa!, ¡no me hagas esto! por, ¡por favor! Mientras lloraba desesperadamente... De pronto una luz enorme sentía en mis ojos... Cálida... Que me rodeaba todo el cuerpo después de unos instantes, la voz de Fernando me hizo respirar con una gran exhalación...
Quedé desmayada, no sé cuánto tiempo pasó, pero cuando reaccioné ya estaba en mi habitación; exhausta con un intenso frío que recorría todo mi cuerpo haciéndome tiritar los dientes…
Fernando junto a mí… Acariciándome los cabellos… Cuándo lo miré me dijo: -¡Qué gran susto me has dado!... Mi vida… ¿No sé que haría sin ti?_…
Le sonreí y le dije: _Mi amor, no permitiré que la vida me separe de ti, ¡no ahora!... Pero dime: ¿Cómo esta el bebé?_
_ ¡En perfectas condiciones! -¡Linda!, ¡preciosa, como tú!-
Me sentía feliz, inmensamente feliz, tanto, que tenía miedo… Tanto sufrimos y tantas cosas pasamos para llegar a este punto… Tener un hijo es parte de un sueño dorado, parte de la culminación de la mujer, dar vida… Y ver en carne viva la prolongación de tu amor en un hijo, ¡era maravilloso!
Era realmente hermoso ver a nuestra hija crecer sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primera sonrisa… En fin; poco a poco Fernando en el trabajo iba destacando, pareciera que Azul, nuestra hija, le hubiera dado cuerda para no parar y sobresalir con todo ímpetu cada vez nos sentíamos más enamorados… Bueno eso creía.
No me di cuenta de que cada día que había pasado me dedique a ser madre, y casi por completo me olvidé de mí adorado Fernando, era cariñosa, siempre buscando cocinarle lo que a él le agradaba… Tenía su ropa limpia, impecablemente planchada, la casa era un espejo, todo parecía estar bien…
Pero… ¡No era así!, ¡por qué me olvidé de ser su amante!, ¡su confidente!, ¡su amiga!, ¡su mujer! Y sólo era su esposa, y la madre de su hija… Me olvidé de mi aspecto personal, de que él me encontrara ¡perfumada, arreglada, esplendorosa! Cómo antes de que llegara Azul…
El conflicto…
Habían pasado casi siete años, y no había querido tener más hijos porque Azul llenaba todas mis esperanzas, porque la economía hasta ese momento no lo había permitido…
Pero cuando festejamos nuestro séptimo aniversario todo cambió drásticamente… Pues Fernando se convirtió en Gerente general de un grandioso hotel, ¡el mejor de México!, así que tuvimos que dejar nuestra ciudad natal, y cambiarnos de residencia, fue muy difícil dejar a la familia, a los amigos, a la gente, tantas cosas…
Partir fue unos de los momentos más tristes de toda mi vida, porque nunca sabes si ese nuevo inicio tendrá regreso a tu ciudad… Así que tuve que acostumbrarme a mi nueva vida…
Fernando trabajaba incansablemente y parecía que nuestra relación poco a poco comenzaba a distanciarse… No me quería dar cuenta de ello y pensaba que era porque tenía demasiado trabajo, la casa comenzó a estar distinta, podía comprarme prácticamente lo que me gustaba, no había más escasez económica, pero yo había cambiado… Dejé de ser jovial… Ya no era aquella jovencita coqueta y sensual con la que Fernando se había casado… Al ser madre me olvidé de todo eso… Pensé que nada nos separaría… “Pues ya estábamos casados”…
Hasta que después de meses de mi nueva vida comencé a darme cuenta que Fernando no era el mismo…
Cada día que pasaba me daba cuenta de que hablábamos menos, de que ya no me decía que lucía hermosa, se enojaba con frecuencia cuando estaba en casa, o salíamos… No era tolerante con Azul.
_ ¿Por qué eres así?_ Le dije… _ ¿Te pasa algo?_
_ ¿Así cómo? Gritando y exaltado contestó_.
-Fernando, ¿qué pasa contigo?, tenemos casi un año que llegamos a esta ciudad y has cambiado-
_Tú también has cambiado contestó, al mismo tiempo que sacaba un cigarrillo_ ¿Porqué no me lo habías dicho?
-No sé, no lo sé- ¿Qué pasaba por su cabeza? tenía un terrible presentimiento, sentía un gran nudo en la garganta, y un inmenso hueco en el estómago... Esa actitud… Esa actitud jamás la había visto en Fernando… Dejé esa plática inconclusa pues debía acostar azul, finalmente, en ese momento, creo que fue lo mejor para no hacer una discusión de ese momento, pues los ánimos estaban bastante subidos, creo que a veces, es mejor callar… Pensaba tantas cosas…
Llevé a Azul a su recamara y se durmió… Al entrar a nuestra habitación Fernando se estaba arreglando, entonces le pregunté:
-¿Vamos a salir amor?-
-Contestó ¿salir? No, no... Saldré sólo yo...
-¡Ahhh! Ok, ¿adónde irás? Con mi jefe saldremos a tomar una copa_
… No sé por qué sentí que no me decía la verdad… ¡Oh! ¡Dios!, no quería pensar mal ¿Por qué presentía algo malo?... Cuando se fue inmediatamente hice una llamada a la esposa de su jefe, con la que afortunadamente llevaba una excelente relación… Sin preguntarle nada me dijo:
-¿Cómo ves Melissa? que ahora se fueron sin nosotras otra vez-…
-Pues si le dije-. Ya vez, quizás hablarán de algunos proyectos, -¿crees?-
_ Pues sí, supongo… o ¿no?_ Pues eso espero, porque Pool es un ¡infeliz!
- ¿Cómo?... ¡Ay!... ¡No me digas eso!, si se ve que se llevan ¡excelente!...
-No es así Melissa, las apariencias a veces engañan, pero mira ya tenemos un tiempo de conocernos y quisiera contarte algunas cosas… Yo tengo 5 años viajando con Pool, casi desde que nos casamos, es por eso por lo que no tengo muchas amigas, no frecuento a nadie, pero si quisiera platicar contigo para que no te pase lo que a mí… Dime… ¿Puedes mañana?_
_ ¡Claro!_ Le contesté…
_Bueno, nos vemos para desayunar, está bien paso por ti, si te espero, bye._
Colgué el teléfono y me quedé aún más angustiada que antes, ¡qué referencias me daba de su marido!… ¡Era el jefe de mi esposo!...
¿Qué me querría decir?... Me quedé dormida pensando… Cuando desperté eran la 3:00 de la mañana… Y Fernando no había llegado… Se había ido a las 9:00 de la noche… Le hablé al celular y no contestaba…
¡Oh Dios!, espero que no le pasé nada, casi después de que colgué el teléfono llegó…
¡Mi amor!, que bueno que llegaste, estaba preocupada, ¿cómo te fue?
-Bien, amor bien… Se nos fue el tiempo rapidísimo pero ya mañana platicaremos-…
Por supuesto, yo no le dije nada de lo que Rebeca me había dicho acerca de Pool, me tomó de la mano y me dijo ven… Acércate… Me besó tan apasionadamente como hacía años que no me besaba… Y me hizo el amor con tal desesperación, que me hizo estremecer disipando todas mis dudas, pensé: -No pueden estar las cosas mal… ¡Estoy equivocada!_
Al día siguiente se fue muy temprano, y me dijo:
_No me esperes a comer, me iré a comer con Pool, _
_Con ¿Pool?_ pregunté…
_Sí, si… ¿Por qué te extrañas?,
_ Pues es que siempre le dices “jefe”… Y bueno se me hizo raro que le llamaras por su nombre_…
_Sí lo que pasa es que ayer hablamos mucho, tú sabes, hemos salido muchas veces ya, y bueno rompimos el hielo… (Una risa nerviosa mientras se ponía la corbata), sólo me quedé viendo… Y no dije más…
Más tarde Rebeca pasó por mí, mientras desayunábamos me decía cuan infeliz había sido a partir de que llegaron a esta ciudad, pues las constantes salidas de Pool con Iván habían hecho que Pool cambiara y comenzara deteriorarse su relación
-Te digo todo esto Melissa porque no quiero que pases por lo mismo, pues te aprecio, te estoy alertando para que no te suceda lo mismo que a nosotros, pues en tu caso está Azul de por medio...
-Me decía con lágrimas en los ojos- Yo he soportado esa situación porque me siento sola, y no tengo a nadie en este país… ¡Pero pronto dejaré a Pool!
-¿No te entiendo Rebeca, que es lo que te ha hecho, porque te expresas así de él?-
_ ¿Aún no lo entiendes?_ Me preguntó…
_Pues, no, sólo me dices que es un infeliz, pero no me dices la razón_…
Fue ahí cuando comenzó a llorar…
_Es que él está con otra mujer, ¿sabes cuánto tiempo ha pasado sin que hagamos el amor?, ¡tres meses!, ¡tres!, ¡y no me toca! ¿tú crees que eso es normal?, ¿Lo crees?
Me quedé sin habla…
_Y… ¡Ese Iván! ¡Lo odio! Porque él fue quien lo motivo a esto, ¡él!...
No sabía que decirle... La veía tan desesperada… Hasta que se calmó le dije:
_Bueno pero yo creo que Pool está bastante grandecito como para tomar sus propias decisiones_…
_ ¡Ay Melissa!- Cómo se ve que no conoces a los hombres, ellos por no quedar mal, se dejan envolver en una situación de la que luego no pueden salir... Como le pasa a Pool, lo he visto con ella y se hace el desentendido… Se vuelven cínicos, y no les importa el tiempo que pasamos junto a ellos, lo que les damos… Lo que dejamos por estar a su lado_
No sabía que decir… Me sentía apenada y confundida porque Fernando salía constantemente con Pool y con Iván… Y cada vez mis sospechas crecían…
Después de tres meses más… ¡Confirmé mis sospechas!
Pues las salidas de Fernando ya no eran sólo por las noches entre semana, se prolongaban también sábados y domingos… Ya no había tiempo para mí y para nuestra hija… Que triste era ver el cambio tan drástico que había dado mi vida… Me sentía más sola que nunca…
La duda…
Pero a partir de que había hablado con Rebeca, fui mucho más observadora con Fernando... Y poco a poco iba descubriendo pequeños detalles que empezarían a disipar mis dudas… Era obvio que salía con alguien.
Se esmeraba demasiado en su arreglo personal, y sus actitudes al salir en familia, eran nerviosas… Ya no me hablaba con cariño como solía hacerlo, sus llamadas por teléfono ¡eran tan misteriosas!… Cuando lo buscaba en su trabajo la mayor parte de veces estaba fuera…
Sus negativas a que yo fuera al hotel a buscarlo, cada vez eran más impulsivas… Y por supuesto, el estado de cuenta de la tarjeta, era más que evidente, cada mes era de diferentes lugares, de ropa, perfumes, accesorios, joyas, etc. Que ¡por supuesto no habían sido para mí!, pero había algo que me hacía dudar de mis sospechas.
Muy a menudo, y aunque a veces estuviéramos disgustados, Fernando me buscaba para hacerme el amor… Hasta que hubo dos detalles que me hicieron confirmar que, Fernando, ¡me era infiel!…
Uno de esos días que iba a salir, mientras él se duchaba, pensé en darle una sorpresa había preparado una exquisita cena… Tomé la botella de vino tinto predilecto de Fernando, y en nuestra recámara, a la luz de unas velas… Un camisón muy seductor… perfume… Y música… Tenía todo listo para una excelente velada, cuando sonó su celular, y contesté: ¿Sí?... ¿Bueno?... ¡Bueno! Sólo escuchaban… Nadie había respondido…
Fernando con la música que tenía en la ducha y el baño tan relajante del jacuzzi no había escuchado nada…
Y nuevamente sonó el teléfono…
Pero al contestar, ¡nada!… No había quien respondiera, miré el número del cual llamaban… Y el registro de teléfono decía: Contador Rocha.
Mi pregunta era, ¿Por qué llamarle el contador Rocha a las 9.00 de la noche?...
Me apresuré a buscar en el registro las llamadas… Y había 17 del contador Rocha, ¡Oh Dios!… No quería pensar mal…
De pronto iba a anotar el número cuando Fernando salió del baño, justo a tiempo puede dejar el teléfono en su lugar…
Un poco nerviosa, y tratando de ocultarlo pregunté,
_ ¿estuvo relajante el baño?_
_ Sí… Estaba muy estresado_ contestó Fernando.
Cuando volteó la cabeza y miro la cena y las velas, me dijo:
_ ¿Y esto?_
_Mi vida, hace tanto tiempo que no salimos a cenar juntos, y solos, como cuando éramos novios… Que quería darte la sorpresa_…
_Mmm..._ (Su expresión fue de disgusto)
_ ¡Qué!_, exclamé…
_No nada, es que iba a salir_… Mientras le masajeaba la espalda le dije:
_Ahhhhh, no me habías dicho nada, últimamente no me dices cuando vas a salir…_
_ ¿Es reproche?_
_ Pues no precisamente, pero me gustaría saberlo… Ven, siéntate, vamos a cenar, abre la botella_…
Mientras destapaba el vino Fernando, le dije:
_Te llamaron 2 veces por teléfono
_Y nervioso preguntó: ¿Quién?
_No sé, no contestó nadie…
De inmediato se molestó, y casi gritando ¡Por qué no me pasaste el celular!
_Mi amor, es que no pensé que fueran a llamar otra vez_…
_ ¿Y quién era?_
_ Pues no sé, el registro decía contador Rocha_…
Su expresión cambió por completo, demasiado nervioso diría yo…
_Ah es que… Este… Pues… Con él iba a salir, quizás me habló para cambiar la hora de la cita…
Terminamos de cenar… Y comenzaba a besar a Fernando cuando se escuchó:
¡Mamá!...
Era Azul que se había despertado exaltada. Le guiñé el ojo a Fernando mientras salí a ver como estaba Azul… Cuándo regresé después de unos minutos me quedé tras la puerta de la recamara escuchando a Fernando que hablaba por teléfono con alguien, (con esa voz tan particular que hacía de coqueto cuando éramos novios)…
_Si… Claro que sí… No, no puedo ahora, sí, sé que te dije que a las 9:30… Te parece si nos vemos a las once, es que tengo un asunto… No, no tardo…
Decidí entrar a la recámara y justo cuando me vio Fernando dijo:
_Si contador, no se preocupe, revisaremos esos gastos, sí a las once, no importa que sea tarde yo estaré ahí_…
Con un nudo en la garganta, casi a punto de llorar me di cuenta de todo… Sólo lo miré sin decir nada… Y dijo:
_Era el contador. Necesita que vaya al hotel… Es que han pasado algunas cosas que... Lo interrumpí...
_Si, Fernando ya veo… Quiero preguntarte algo… Dime Fernando, si me dejaras de amar, si te dejara de gustar, o te llega a interesar alguien más… ¿Me lo dirías?
_A ¿que viene esto Melissa? ¡Por Dios!, ¿Cómo dices esas cosas?… Me abrazaba apretándome contra su cuerpo, (cómo queriéndome ocultar su expresión) me desprendí de él y le dije:
_Si pasara eso, me lo dirías ¿verdad?_
_ ¿A qué viene todo esto?_
Lo enfrenté…
_ ¿Andas con alguien más?_
Muy nervioso…
_ ¡No!, ¡no! ¡claro que no!, Melissa, ¿de dónde sacas eso?_
Y trataba de abrazarme, de besarme, de seducirme, pero yo estaba demasiado confusa, y renuente…
_No Fernando, ¡déjame! Fernando, ¡sí sales con alguien más dímelo!… Lo hablaremos, vamos a discutirlo, sí me lo dices ahora estoy dispuesta a perdonarte, a olvidarlo_...
Fernando se quedó callado… Me miró a los ojos y mientras me abrazaba fuertemente hacía él me dijo:
_No Melissa, no salgo con nadie más_…
Me besó apasionadamente… Y me decía:
_Te amo, eres todo para mí, sé que he cambiado, pero es el exceso de trabajo_...
Y mis lágrimas rodaban por mi rostro, mientras las caricias llegaron, hasta hacernos el amor de manera tal, que parecía querer convencerse y convencerme de que todo estaba bien…
Al terminar el momento, me dio un beso en la frente, se bañó nuevamente y en menos de 15 minutos estaba listo para irse…
No podía creerlo, se iba con ella… ¡Estaba segura!
_Regreso tarde, no me esperes_…
¿Cómo descubrirlo? Sabía que mis sospechas no eran infundadas, hablé por teléfono con Rebeca, y le dije:
_Rebeca, soy Melissa… Dime, sabes si en el hotel hay algún contador Rocha, _ _ ¿Rocha?_
_ ¡Sí!, necesito saberlo, pero no le digas a Pool que yo pregunto, háblame cuando lo sepas_
Al día siguiente, eran las 7:00 de la mañana y Fernando no había llegado a dormir, así que estaba dispuesta a descubrirlo ¡todo!... Me apresuré a llevar a Azul a la escuela y le dejé instrucciones al chofer de pasar a recogerla al colegio, ya que no sabía cuánto tardaría…
Llegué al hotel y Fernando estaba saliendo de la recepción cuando topamos,
_ ¿qué haces aquí?_ Me dijo…
Cuando una chica rubia tenía intención de hablarle, él se volteó y me tomó del brazo, ¡vámonos!
_¡Oye!, ¡espera!, ¡no me jales!, ¿qué te pasa Fernando?_
_ ¡Te he dicho que no me vengas a buscar! ¡No has entendido!_
_ ¡No me hables así!..._ Sus comentarios en cuanto a mi vestimenta, eran despectivos y groseros…
_ ¡Qué vieja te ves!_...
_No llegaste a dormir, pensé que te había sucedido algo_…
_ ¡Pues ya ves que no!, estoy bien, ahora, ¡vámonos!, necesito regresar al hotel en una hora_…
La traición
Cuando llegamos a casa, mientras él se duchaba, tomé su celular y revisé los mensajes que tenía... ¡No podía creer lo que leía!:
_Fernando, Mi vida, déjate querer, ¡me encantas! Y sé que no te soy indiferente…
Chío._
_Hola cariño, siempre estás en mi corazón y en mi mente_…
Chío_
_Fernando, anoche estuviste genial…
Chío_
Miré nerviosamente el número de registro… Era el contador Rocha, ¡no podía creerlo!, ¡no podía!…
En ese momento fue cuando salió Fernando de la ducha, le dije, poniéndole los mensajes del teléfono a la vista:
_ ¡Ahora pregúntame! ¿De dónde saco esas cosas? ¿Cómo es posible que me hagas esto? ¿Por qué?, ¿Qué te he hecho yo? ¿En que te fallé?... He sido buena esposa, te he impulsado en los momentos difíciles, tengo buena comunicación contigo, somos compatibles en el sexo, soy buena madre, ¡dime!, ¿en que te fallé?
Estaba dispuesta a perdonarlo si me decía que era sólo una aventura, pero no contestó lo que esperaba, mi corazón estaba destrozado.
_ ¡Fernando!_, le pregunté gritando…
_Sólo dime una cosa… Aún ¿me amas?_
Fernando bajo la cabeza, y me dijo no lo sé…
_Me partió el corazón en mil pedazos... Sollozando me quité la argolla de matrimonio y mi anillo de compromiso, se los puse en la mano y le dije:
_¡Ya no hay más compromiso entre nosotros Fernando!, ¡me has herido en lo más profundo de mi ser!_...
¡Le di una bofetada!, tomé las llaves de la camioneta y salí corriendo…
Mientras manejaba pasaron por mi mente tantas cosas, ¿por qué me engañé a mí misma?, ¡lo sabía desde el primer momento!, ¡lo sabía!, las mujeres tenemos un sexto sentido que no nos falla, y no podía creer que las cosas hubieran llegado hasta ahí porque así lo había permitido… Quizás si no hubiera tardado tanto en enfrentarlas cosas, esa relación no se hubiera dado…
¡Por Dios!... Ahora me culpaba yo de la infidelidad de Fernando, bajé de la camioneta y compré cigarrillos y bebidas embriagantes. No sé cuánto tomé, sólo sé que fueron los suficientes para abrir más la herida, para llorar amargamente, había perdido la noción del tiempo…
No podía dejar de llorar, ¡eran tantos recuerdos!…
Doce años juntos… ¡Doce años tirados a la basura!, nos conocimos desde la adolescencia, y antes de hacernos novios fuimos los mejores amigos durante dos años, conocía los gustos de Fernando, sus inquietudes, sus esfuerzos, tres años maravillosos de noviazgo y siete años de matrimonio, no podía creer que esto sucediera…
Y mí adorada Azul… ¿Qué hacer?…
¡Dios mío!, entre más trataba de aclarar mi mente, menos podía, pues las imágenes una a una de los recuerdos felices y de las salidas de Fernando no me dejaban entender…
¡No podía!… ¡Gritaba y lloraba como una niña desvalida sin consuelo alguno!…
Mientras en la radio tocaban la melodía de “Sabor a mí”, que, cuántas veces no me la había cantado al oído Fernando… Me sentía tan denigrada, todo lo que habíamos pasado… Había dejado todo por él, mi familia, amigos, gente, mi ciudad, ¡todo!…
Hasta pasar grandes dificultades económicas cuando yo estaba acostumbrada a vivir bien y sin preocupaciones económicas, ¡todo por el amor que le tenía!… ¡No me merecía esto!…
¡Dios mío!… Mi cuerpo que era esbelto, había cambiado por darle un hijo, a mi niña linda, a mi Azul… ¡Estuve a punto de morir al dar a luz!… Tantas cosas que habíamos pasado…
Pero, ¿quién era Chío?, ¿qué mujer era con la que se había atrevido a revolcarse?, porque no se le puede dar otro nombre a aquella mujer que no tiene principios…
Más que de /”$%•...# ¿Quién era?… ¿Por qué cuando salimos del hotel me dijo?: ¡Qué vieja te ves!…
Como si en ese momento me comparara con alguien, ni al caso decirlo en ese momento… Sólo había salido una persona del hotel… Era… Aquella chica rubia que se quiso acercar a Fernando y se detuvo… ¡Era ella!… Lo sé, no podía tener más de 20 años…
¿Cómo se atrevió a enredarse con Fernando?, ¡en destruir mi hogar!... ¿Adónde pretendía llegar? ¡ahhhhhhhhhhh!, que confundida me sentía, no podía dejar de llorar… Todo me dolía ¡tanto!, ¡el alma!, ¡el engaño!, ¡la burla!...
¿Cómo pudo?...
¿Por qué no pensó en los años maravillosos que hemos pasado juntos?, ¿Por qué decirme entonces que yo era única?, ¿Por qué mientras hacíamos el amar me decía que me amaba?, ¿Por qué cuando le pregunté si había alguien más negarlo?, ¿Por qué llegar a este momento de tanta amargura y desconsuelo que me hería mi alma como lanzas filosas y envenenadas?... ¿Por qué?...
Y después de, meditarlo largamente… Mi decisión estaba tomada, sí Fernando no sabía que sentía por mí… No tenía caso seguir a su lado…
La separación
Quizás me equivoque, quizás no sea correcto lo que haré…
Con un profundo dolor, mi alma destrozada y con una enorme tristeza decidí marcharme de casa… Era poco dinero el que tenía para poder hacerlo, así que no podría llevar a Azul conmigo…
¡Oh! ¡Dios mío! no podría arrastrar a mi pequeña hija a sufrir, ni siquiera sabía a dónde iría, tendría que trabajar para poder pagar mis gastos, a Fernando ¡ni un peso le aceptaría… Ni uno sólo! Así que empaque mis cosas y le escribí una carta a Fernando diciéndole:
Fernando, cuando nos casamos… Éramos muy jóvenes y estábamos llenos de ilusiones, tenías hambre de éxito, y al tenerlo, no lo supiste manejar… Deseabas que nuestro amor perdurara por siempre, me lo dijiste miles de veces… Te di mi vida entera, mi amor incondicional… Pero ahora ya todo es diferente quizás ya no me amas, o ya no te gusto, o simplemente ya no significo nada para ti, siempre creí que estaríamos juntos toda la vida, pero ahora veo que esto no sucederá…
¡Se acabó! ¡Me fallaste!
Así que me voy de tu vida, y no daré marcha atrás, sólo te pido que cuides a nuestra hija, regresaré por ella, porque ahora no puedo llevarla conmigo, no sería bueno por las condiciones en las que me encuentro y… Aquí es su casa, su entorno, y no la lastimaré…
¡Me has destrozado la vida!, ¡el alma!, no hay palabras que puedan expresar este sentimiento de agonía… ¡Quisiera no haberte conocido jamás!, ¡quisiera lastimarte!, ¡herirte!, ultrajarte tanto como lo has hecho tú conmigo día a día, mintiendo una y otra vez, desde que empezaste tu aventura con esa mujer…
Pero mi amor por ti es tan grande, que no puedo albergar ese sentimiento en mi corazón… Gracias por los años maravillosos que me diste, por el apoyo incondicional, por tu paciencia, tu amor, por darme una hija maravillosa… Y de los momentos difíciles, ¡ni me acuerdo! pues mi felicidad contigo había sido ¡tan grande!, que esos momentos díficliles los empañó grabando en mi alma sólo recuerdos hermosos…
¡No me busques!, ¡y no me pidas perdón!… Te dejaré libre para que hagas tu vida, y por Azul no te preocupes, la podrás ver cuando decidas después de que me la lleve… Tú sabes que jamás he comulgado con hacer de los problemas de los padres, problemas de los hijos… Así que por ahora disfrútala... Melissa
Dejé la carta sobre su escritorio, no sin antes haber ido a la sala para tomar el último cisne que me había regalado, lo rompí dejándolo sobre la carta, porque sabía que se daría cuenta de lo que significaba, el dejarlo ahí, ¡deshecho! al mismo tiempo que yo lo recordaba...
“Mi promesa de amor para ti Melissa”… Te protegeré, te cuidaré, te respetaré y te amaré como si fueses de cristal… Transparente, sutil, delicado, y nunca permitiré que se quiebre…
“Fernando, mi promesa de amor por ti”… Es como el de los cisnes, ¿sabes que los cisnes son los únicos animales en el mundo que le guardan fidelidad a su pareja aún después de muertos por el amor que le tienen? ¡Son monógamos! A lo largo de su vida sólo tienen una pareja… Así te amo y te amaré yo…
Y a partir de entonces en nuestro aniversario nos regalábamos un cisne de cristal, con una nota que decía: “Prometo amarte como un cisne de cristal”.
Bajé a la cocina y le dije a María, la nana de Azul; te la encargo mucho María, cuídala como si fuera tuya, no sé por cuanto tiempo será, quizás un mes en lo que consigo trabajo y donde vivir, pero, por favor, llámame si hay algo urgente… Y no le digas nada al señor...
Azul, jugaba en su recámara, y le dije:
_ ¡Hola Pequeña!, ¿qué tal tu día corazón? _
_Bien mami_ Me respondió con un gran abrazo, como si presintiera lo que iba a suceder…
_Mi amor, mira chiquita, tengo que salir de viaje, y esta vez, no puedo llevarte conmigo, debo ir sola, pero te prometo que en cuanto pueda, regresaré por ti, y nunca más te dejaré… ¿Si me entiendes mi amor? _
_Si mami… ¿Quieres que cuide mucho a mi papito verdad? _
_Si mi niña, ¡cuídalo mucho!… Y tú, come bien, haces tus tareas y le dices a María que te ayude_
Le di un gran abrazo, y un beso, tomé mis cosas y me marché…
Salí de la casa, y fui rumbo al hotel me estacioné cerca para no ser vista, y ver por última vez a Fernando… A pesar de todo lo amaba, no podía acabarse de tajo el amor que sentía por él…
De pronto, salió de prisa aquella mujer rubia con la que nos habíamos encontrado Fernando y yo ese día por la mañana…
Caminó hasta la esquina y se quedó ahí un momento, estaba a punto de bajar para preguntarle su nombre, cuando salió Fernando en su carro con un gran rechinido, arranqué para alcanzarlo pero cuando volví la cara, Fernando la besaba… Abriéndole la puerta del auto para que subiera…
Me quedé ahí… Por largo rato… Llorando, no podía creerlo… Me había dado el tiro de gracia… Así que si quedaba alguna incertidumbre de saber que estaba haciendo lo correcto, ya no quedaba duda alguna, estaba convencida de irme para siempre de su vida…
Me fui a buscar un lugar en donde quedarme, sabía que si me quedaba en un hotel pronto me localizaría si es que me buscaba, pues eran demasiados los contactos que tenía, debía pensar bien en donde quedarme si no quería que me encontrara…
Así que me fui a una casa de huéspedes, instalé mis cosas… “Sólo de recordarlo me da una enorme tristeza”, me di un baño, mirando aquel lugar, lleno de soledad.
El cuarto en donde estaba no se escuchaba el más mínimo ruido, me recosté mientras mis lágrimas se deslizaban sobre mis mejillas, el dolor que sentía era ¡tan intenso!…
No tenía más que unas horas ahí y ya extrañaba a mi hija, y los brazos de Fernando, ¡qué falta me hacían! Sólo le pedía a Dios que me diera fuerza para soportar el dolor de no poder verlos y abrazarlos…
Cuando estaba a punto de quedarme dormida, mi celular sonó…
Era Fernando, que me llamaba de su celular, obviamente no estaba en casa… Pero no contesté a sus llamadas... Hablé a María y pregunté:
_ ¿Cómo ésta Azul? _
_Bien señora, bien, ya está dormidita, no se preocupe, ya sabe que la niña es ¡un ángel!_
_Gracias María, ¿no hay ningún recado? _
_Si señora, habló el Licenciado y preguntó por usted, se extrañó mucho de que no estuviera en casa a esta hora y dijo que no vendría a cenar y que la localizaría en su celular_
_ Esta bien María gracias, no le digas que hablé_…
Me dormí profundamente tratando de imaginar que todo lo que estaba pasando era sólo un sueño… Y a las 2.00 de la mañana, sonó mi celular nuevamente, era Fernando… pero… No contesté… Enseguida me mandó un mensaje que decía:
Melissa ¿en dónde andas?, estoy preocupado por ti… ¡Contéstame!
Pero lo que menos que quería hacer era hablar con él… No por ahora, era demasiada grande la herida.
Al día siguiente por la mañana me habló María:
_Señora, el Licenciado Fernando llevó a la niña a la escuela, y entró al estudio quedándose ahí por largo rato, con lágrimas en los ojos y el rostro desencajado preguntó que si sabía donde estaba usted…
Yo le dije que no sabía nada, y me dejó dicho que si se comunicaba usted, que le dijera que necesitaban hablar_…
_Está bien María gracias_
_Si señora sabe que aquí la apreciamos mucho_…
_Gracias María, ¡Adiós!_
Por la mañana estuve buscando trabajo, y rápidamente lo encontré, pues a pesar de que tenía años sin trabajar, era una mujer preparada... Así que me sentí satisfecha por lograrlo tan rápido.
Por la tarde fui a un restaurante Italiano a comer, mientras en mi diario escribía lo sucedido con lágrimas en los ojos...
Pedí una copa, y mientras buscaba el encendedor para prender mi cigarrillo una mano masculina y con un exquisito aroma acercó el fuego para encenderlo, al instante lo miré... Y con una encantadora sonrisa... Dijo:
_Buenas tardes señora… Soy Carlos Marín, ¿ya la atienden?_
Mis lágrimas se derramaban una vez más... Sacó su pañuelo y me dijo:
_Permítame_
Limpió suavemente mis lágrimas, y me dijo:
_Sé que soy un total y absolutamente desconocido para usted, pero si la puedo ayudar en algo, con todo gusto estoy para servirle_...
Sólo sonreí un poco, negando con la cabeza a su ayuda... Se retiró diciéndome:
_Quedo a sus órdenes señora_
Sólo probé algunos cuantos bocados de uno de mis platillos preferidos, que en ese momento, ni siquiera podía degustar... No podía contenerme más, necesitaba hablar con alguien, desahogar toda la pena y frustración que llevaba dentro…
Nuevamente se acercó Carlos, y me insistió:
_Permítame acompañarla, y tomando la silla para sentarse me preguntó: ¿puedo? _
Asenté con la cabeza y se sentó a mi lado…
_ ¿Tiene algún problema?, ¿cómo una mujer tan hermosa, y elegante puede llorar de esa manera?... Tiene unos ojos verdes ¡tan hermosos!, que los va a echar a perder de tanto llorar_…
Me hizo sentir tan bien, mi autoestima estaba deshecha, hace tanto que no escuchaba decir a un hombre que era hermosa… Le sonreí tímidamente y le di las gracias… Limpió mis lágrimas nuevamente y se acercó, mirándome a los ojos y tomando mi mano muy sutilmente…
_Dime con confianza lo que te pasa, a veces cuando le contamos nuestros problemas a un desconocido, podemos aconsejar mejor, ya que somos más objetivos, ¿no crees?...
Lo miré, y me pareció sincero, así que mientras aún lloraba… Saqué nuevamente mi larga boquilla para fumar un cigarrillo, y le conté lo sucedido…
Carlos me dijo:
_Melissa, a veces los hombres hacemos o decimos cosas de las cuales nos arrepentimos
porque no nos damos cuenta de las consecuencias, somos diferentes de ustedes, a veces sólo pensamos nuestra propia satisfacción y ego, sin pensar en las consecuencias; sé que
tu marido ha cometido un error ¡garrafal!_
_Pero, también soy hombre, y lo entiendo… Te aseguro que él te ama, sólo que en este momento se encuentra confundido, y cree estar enamorado de… Bueno de la mujer con la que se relacionó… Y eso sólo sucede porque quiere reafirmarse como hombre, es algo complicado de explicar, pero te lo digo por experiencia, todos los hombres pasamos por una etapa como esta, sólo que no todos nos complicamos a tal grado_…
_Melissa, perdona a tu marido… ¡Vuelve a tu casa! bueno, no sé si deba decirlo, pero quizás esto que has hecho, le sirva de escarmiento y reflexione…
_Carlos, yo no quiero darle sólo un escarmiento, ¡quiero separarme de él!, le pediré el divorcio no deseo estar más a su lado, yo cuando decidí casarme con él, dejé muchas cosas importantes en mi vida, y no me arrepiento, sólo que yo creía que el me amaba de la misma manera, es decir, incondicionalmente, yo me enamoré de Fernando perdidamente, y le dije cuando nos casamos lo que esperaba de él, mis necesidades, y ¡me falló!… Es tarde para un intento…
Carlos… Debo irme, es tarde_…
_Se levantó de la mesa para retirarme la silla y me acompañó hasta mi camioneta…
_Melissa ¿Qué te parece, si mañana te invito a comer? mañana descanso... _
Dudé en contestarle, pero antes de que pudiera hablar y con una gran sonrisa me dijo:
_ Y no acepto negativas, ¡Di que sí!… Te sentirás mejor… Necesitas distraerte…
_Está bien_
Le di las gracias y salí del restaurante…
Al revisar mi celular me di cuenta de que había mensajes de Fernando pidiendo que regresara, preguntando en donde había pasado toda la noche… Pero no había ni un sólo mensaje en donde el me pidiera perdón, ni uno… Mi furia, tristeza y coraje eran cada vez más, sentía en ese momento tanto odio como amor por él…
No podía creer que esto sucediera…
Llegué a la habitación de la casa de huéspedes, y me tumbé en la cama por largo rato, pensando en mi hija, en Fernando, preguntándome ¿Cuándo es que se había roto nuestra relación? ¿En qué momento sucedió? ¿En qué momento?… ¡Que no me di cuenta!, me sentía desesperada, ¡quería quitarme la vida! gritaba, lloraba, quería hacerlo hasta que se me secaran las lágrimas, en mi cabeza sólo había imágenes de la traición de Fernando… y la fuerte necesidad de dejar de sufrir…
Estaba agobiada que lo único que deseaba era ya no vivir... Cuando... el sonido del celular me distrajo… De mi cobarde sentimiento…
Era Fernando… No contesté…
Pero… ¿Qué estaba pensando? Regresé a mi pensamiento… ¡Dios mío!, ¿Por qué ser cobarde? ¡Debía enfrentarme a este problema!… Y salir ¡adelante!, ¡debía ser fuerte!, ¡debía transformarme!, ¡cambiar!, ¡ser otra de mente, cuerpo, alma!, ¡de los pies a la cabeza!... Por mí, porque quería recobrar mi autoestima, no podía dejarme vencer por el primer obstáculo, Azul me necesitaba…
Y en ese momento me prometí, que pasara lo que pasara ¡no volvería a pensar en arrebatarme la vida…!
Al día siguiente muy temprano, fui a mi primer día de trabajo, fue durísimo para mí, porque no podía dejar de pensar en lo mismo, pero en mi mente sólo repetía, "lo voy a superar", tras una que otra lágrima sin que nadie lo notara, decidí hacer algo que me ayudara al inicio del cambio interno, la idea de cambiar mi imagen física fue ideal para paso a paso seguir adelante…
Mi autoestima…
Sin pensarlo más fui de compras, cambié mi apariencia… No es que mi vestimenta fuera demasiado anticuada, yo diría más bien… Conservadora, así que una imagen jovial y atrevida me vendría bien…
Me teñí el cabello… Y cambié el maquillaje… Se me había pasado la tarde rápidamente y cuando miré el reloj… Estaba 20 minutos atrasada para el encuentro con Carlos, me apresuré a llegar al lugar de la cita, y él… Aguardaba ahí… En la mesa… Tomando una copa de coñac...
Al verme se levantó rápidamente para acercarme la silla, con una expresión llena de asombro... Me dijo:
_Melissa, te ves extraordinaria, realmente guapísima, créeme, tú belleza ha resaltado aún más, ¡caray!... Perdóname que insita en decírtelo, no quisiera verme atrevido, pero... pero me has dejado impresionado, (no dejaba de mirarme), tu maquillaje… Tu cabello… Te ves ¡muuuy bien...!
Lo miré… Le sonreí modestamente y le di las gracias, Carlos sin saberlo, había hecho que con aquellas palabras, me diera cuenta de que era una mujer atractiva, y que todavía había oportunidad de rehacer mi vida...
Charlamos largamente durante horas, era la primera vez después de tres días comía bien...
Realmente me sentí mucho mejor después de hablar con él, me prestó atención durante toda la noche, fue amable, caballeroso... Era lo que en ese momento necesitaba, la comprensión de alguien como él, sus consejos, y su plática tan amena e interesante realmente me hicieron sentir muy a gusto...
Carlos era realmente un hombre guapísimo, alto, fornido, tez blanca, ojos aceitunados, labios carnosos, y sobre todo, respetuoso... Después de esa noche… Nos seguimos frecuentando...
Pasó un largo mes, en el que el amor que sentía por Fernando era tanto como el odio, dolor, y tristeza, tantos sentimientos encontrados los que albergaba mi alma… Y extrañaba con toda mí ser a mi hija...
Fue un mes en el que Fernando, día a día llamaba por teléfono, me enviaba mensajes, y no me dejaba de buscar.
Me enteré por María que había estado realmente mal, que se le notaba el agobio y la desesperación en su cara, pues había perdido varios kilos de peso… Cuándo escuché ese comentario… Creí morir… Y mi querida hija me extrañaba mucho...
No podía más, permanecer lejos de mi hija así que le dije a María que en 15 días más regresaría por Azul...
Durante ese mes, estuve asistiendo a menudo a terapias psicológicas para ayudarme a recuperar mi autoestima, la confianza y seguridad en mí… Y sobre todo el rencor que sentía por Fernando.
Dos días antes de que llegara el plazo… Carlos me llamó por teléfono invitándome a salir… Y una vez más accedí… Pero esta vez, recibiría una noticia que me dejó sin habla…
La sorpresa…
El lugar que esta vez había escogido era un bar muy acogedor… Esa noche estaba muy nerviosa… Porque faltaba poco para reencontrarme con mi hija… Y quizás enfrentar a Fernando.
Cuando llegué al bar… Carlos me esperaba… Me dijo:
_Que bueno que llegaste… Quiero contarte algo… Pero dime Melissa, ¿qué pasa? Te noto extraña_…
Siento una gran angustia, le dije:
_El dolor que pensé que estaba empezando a ceder se me remueve constantemente… sólo faltan dos días para ver a mi hija… Y no sé si Fernando estará en casa_…
_Melissa, entiendo como te sientes… Pero no puedes evitar lo inevitable, tarde que temprano tendrás que enfrentarte a tus sentimientos… Todo en la vida se puede superar, ¡basta con querer hacerlo!...
Te confesaré algo…
Hace tres años que estoy divorciado… Me enamoré como un loco de mi ex esposa… una jovencita de 22 años… Creí que éramos el uno para él otro.
Después de haber tenido varias relaciones amorosas en mi vida, con mujeres de distintas culturas que conocí mientras trabajé en otros lugares del mundo… Estaba seguro de que ella me daría lo que necesitaba… No lo dudé ni un minuto…
Antes de conocerla a ella, ni siquiera pensaba en el matrimonio… No había querido dar ese paso… Hasta que llegó ¡ella!… Y nos casamos…
¡Fue un día inolvidable!...
Pero... Sólo duró 3 meses_…
Me quedé fría al escucharlo… Mientras su voz se quebraba al decirme:
_ ¡Mi vida la despedazó cuando la descubrí…!
Se supone que yo saldría de viaje por una semana, para arreglar algunos asuntos pendientes… El viaje se pospuso… Y decidí entonces regresar a casa.
Compré un enorme arreglo floral de aves de paraíso… Eran sus preferidas…
Recuerdo que hice que abrieran la florería del aeropuerto que ya estaba cerrada, para llevarle flores a mi princesa… Sentí una gran emoción de regreso a casa, pues ella se había quedado llorando cuando nos despedimos…
Como era tarde, entré con mucho cuidado para sorprenderla… Y el sorprendido fui yo, al encontrarla en la cama con otro… Ese otro… ¡Era mi mejor amigo!... ¡Sentí que la sangre me hervía!…
¡Sentí que me destrozó el alma! _
Después de un gran suspiro, y beber completa su copa de coñac…
Dijo:
_ Hoy tendríamos 3 años de casados… Desde entonces no había vuelto a mirar a otra mujer, hasta que apareciste tú…
Eres una mujer encantadora, con valores que es difícil encontrar hoy en día, hermosa, preparada… Y me estoy…
Ahora era yo quien le tomaba la mano a Carlos, y no sabía que decirle… Le puse mi mano en su boca, antes de que dijera algo más.
_Shhhh, ya… No digas nada.
No sé cuánto tiempo pasó sin que pronunciáramos una sola palabra, sólo nos mirábamos a los ojos… Hasta que él se acercó lentamente… Mis manos temblaban…
Sabía lo que vendría… Y también lo deseaba… Mi corazón latía rápidamente… Me tomó de la barbilla… Casi hasta rozar su boca con la mía…
Estaba a punto de besarme… Cuando sonó su celular…
Y aproveché la distracción para ir al tocador a relajarme… Sólo me levanté haciéndole una señal con la mano…
Él accedió con la cabeza…
Al regresar a la mesa… Ya estaba servido un Martini más para mí y el coñac de Carlos… No supe que decir… Jamás había intentado besarme, ni había dicho una palabra que me hiciera sentir mal… Siempre se había portado como un caballero…
Pero por primera vez después de haberme casado con Fernando, había sentido una gran excitación por un hombre diferente…
Deseaba sentir los besos de Carlos… No sé si era el alcohol, la soledad, la necesidad de sentirme protegida, amada, lo que me llevaba a ese sentimiento… Pero en verdad quería sentir el sabor de sus besos…
Cuando me senté crucé la pierna dejando entre ver por la abertura de la falda más allá del muslo… Él me miraba de una manera que… Hacía que mi corazón casi se saliera de mi cuerpo…
No pronunciamos palabra alguna… Con una caricia muy sutil casi desapercibida… Pasaba su mano desde mi tobillo… Hasta llegar al término de la abertura de la falda… se acercó a mí nuevamente, pero esta vez al oído, y me dijo:
_Melissa, me estoy enamorando de ti_
Sentí que en la forma de acariciarme… Se notaba la experiencia…
Fernando, era inexperto cuando nos casamos, y aprendimos muchas cosas juntos…
Pero la experiencia de Carlos, en sólo una caricia… Me excitaba muchísimo más.
Se levantó, pagó la cuenta, y me preguntó:
_ ¿Quieres conocer mi casa?_
Accedí… Tenía miedo, curiosidad, excitación, de saber lo que estaba a punto de suceder…
En el camino, ni una sola palabra… Sólo música hasta que llegamos a su casa… ¡Era tan acogedora!… Encendió la chimenea, la música de fondo que eligió amenizada por sólo un Sax, era perfecta para el momento… Apagó las luces…
Se quitó el saco, mientras me miraba a los ojos… Se quitó la corbata… Me sirvió un trago… Se sentó junto a mí… (Todo el tiempo me miraba)… Tomó su celular y lo apagó… Sin decir nada, hice lo mismo… Y me dijo:
_ ¿Por qué tan pensativa? _
¡Oh! Dios, no sabía que decir, hace tanto tiempo que no tenía esta sensación…
_No sé… No sé que decir_…
_No digas nada_
Se acercó a mi oído y rozándolo con su boca me dijo:
_Sólo escucha_…
Me acariciaba muy lentamente el cuello… Y me decía al oído nuevamente, casi susurrando:
_Sólo siente_…
Me miró… Y no hacíamos más nada que mirarnos… Y entre más lo hacíamos, más nerviosa y excitada me hacía sentir… Nos acercamos muy lentamente…
En ese momento ya no había nada ni nadie que pudiera interrumpirnos, era inevitable lo que sucedería, lo que me hizo sentir Carlos esa noche, fue incontrolable…
Nos besamos, muy, pero muy lentamente, al compás de la música, nuestras bocas apenas se rozaban…
Hasta unirse totalmente… Un beso húmedo, candente, sutil, ¡exquisito!, en donde nuestras lenguas se cruzaban suavemente…
Era increíble lo que me hacía sentir… ¡Ni una sola caricia…! Sólo las miradas, y ese beso… Que hacía que fuera tal el punto de excitación, que pensé que llegaría al clímax…
Ese beso… Carlos hizo en mí, una total revolución… Fue un beso muy largo… Que me estremeció hasta lo más profundo de mí ser…
Muy lentamente Carlos comenzó a besarme el cuello al mismo tiempo que trataba de desabotonar mi blusa...
¿Qué estaba haciendo? ¡No podía seguir con esto!, ¡No podía caer en una situación como esta!... ¡No ahora! mis sentimientos eran totalmente vulnerables…
_Carlos… perdóname, pero debo irme… No quiero cometer una locura, no quiero lastimarte, ni lastimarme... Esto, ¡no está bien!… No debí permitir que pasara_…
Carlos me tomó de los brazos, me acercó a él y me dijo con una voz muy sutil y cariñosa:
_Melissa… Sabré esperar el momento adecuado, te entiendo perfectamente…
No haré nada que tú no quieras_…
Me besó en la frente y me llevó hasta la casa de huéspedes.
No quería pensar en lo que estuve a punto de hacer, no quería… Así que tomé una ducha y me dormí profundamente, pues al siguiente día debía ir con mi psicóloga.
Me sentía terriblemente culpable y apenada por lo que había sucedido con Carlos, y pensaba en que como pudo Fernando llegar una y otra vez a casa habiendo estado con otra sin sentir culpa...
La reflexión…
Cuando llegué a mi cita… Rompí en llanto, y le conté lo sucedido a Begoña, mi psicóloga, me aterraba contestar a todas sus preguntas, sentía como latigazos en mi corazón cada vez que ella me cuestionaba, no podía contestar a ninguna porque no estaba segura de nada…
_ ¿Te estás dando cuenta de que te has dejado llevar por la ira, el dolor, la decepción?
No puedes interpretar lo que sucedió ayer con Carlos como amor, o pasión… Lo que quieres es lastimarte más tratando de saber que tan culpable se sintió Fernando… al serte infiel_…
No te engañes Melissa, enfrenta todo esto que sientes… Debes hablar con Fernando y decirle todo eso que hasta ahora has callado… Tú sabes que lo sigues amando y que tu orgullo herido, tus sentimientos, tu dignidad ha sido lastimada… Pero no dejes de darte esa oportunidad que tanto anhelas, búscalo, dile que lo amas, date la oportunidad de ser feliz y dásela a él... Asenté con la cabeza y salí dispuesta a darle una oportunidad a Fernando si el me pedía que regresara.
Durante el camino sólo imaginaba como sería el encuentro con Fernando, que nos diríamos, ¿Lloraríamos? ¿Gritaríamos?... ¡Dios mío! sentía un nudo en mi garganta que no podía contener…
Me estacioné cerca de la entrada del hotel donde trabajaba Fernando, bajé de la camioneta mientras sentía una mirada, y al voltear me di cuenta que me observaban, era la chica rubia que había visto besarse con Fernando…
¡Era… Rocío...!
Ella al verme intentó huir, pero me armé de valor y le dije:
_Oye, ¿Tú eres Rocío? titubeante contestó con una voz irónica, si… Soy yo_
Cuándo escuche su respuesta… Sentí que me ardía la sangre
_ ¿Cómo te atreviste a destrozar mi matrimonio? ¿Cómo pudiste enredarte con Fernando? Eres una_…
_Momento señora, no se le ocurra insultarme_…
_¿Insultarte? ¡No!, no es necesario... Perfectamente sabes como se les dice a las mujeres como tú… ¿Qué es lo que buscas con mi marido? Me interrumpió… Y con todo el cinismo me dijo:
_ ¡Lo que busco ya lo obtuve señora! Ya no ésta usted junto a él… Y estamos esperando un hijo… ¿No es maravilloso?_
No me pude contener, le di una bofetada haciéndola caer al suelo.
¡Eso es mentira! ¡Jamás lo vuelvas a repetir!
Fernando no haría una cosa así… ¡No lo haría! En ese momento llegó Fernando, al ver la escena nos miró a las dos, e inmediatamente se acercó a mí tomándome del brazo mientras caminábamos hacia el hotel, hasta que llegamos a su oficina y una vez más rompí en llanto…
Fernando me abrazó, me limpiaba las lágrimas, y cuando trató de hablar le dije:
_ ¡No quiero escuchar lo que me quieres decir!, ¡no digas nada!, ¡me basta con saber lo que me acaba de decir esa mujer! ¿Cómo puedes estar esperando un hijo con ella?_
Fernando me miró asombrado, mientras él trataba de hablar yo gritaba y lloraba pero no podía pronunciar palabra alguna porque las palabras se ahogaban en mi pecho… Me dijo:
_Melissa, sé que he cometido muchos errores pero te pido en nombre de nuestra hija que me perdones, por favor, perdóname déjame demostrarte cuánto te amo…
¡Te suplico que me des una oportunidad! _…
Y también rompió en llanto…
_ ¿Cómo me puedes pedir una oportunidad, mientras esa mujer está esperando un hijo tuyo?_
_¡Eso no es verdad! ¡No es verdad!, gritaba al mismo tiempo que daba puñetazos en el escritorio... Y te lo voy a demostrar, no puedo haber sucedido eso, ¡por qué yo jamás!, ¡escúchalo bien!, ¡jamás me he acostado con ella!
Los dos llorábamos amargamente, Fernando me tomó en sus brazos y me dijo:
_No sabes como he sufrido al no verte todos estos días, no sabes cómo te he extrañado, tu aroma, tus ojos, por favor Melissa, perdóname, dame una oportunidad, di que sí_…
Hubiera querido estar entre sus brazos una eternidad, pero me negué a su petición, no podía pensar con claridad, ¿quién mentía?… Él o Rocío… No sabía que creer, así que le dije:
_No te daré una oportunidad, ¡quiero el divorcio!... ¿Sabes que venía dispuesta a darte esa oportunidad que tanto anhelas?, pero con esto que supe, ¡olvídalo!, ¡no te daré una oportunidad!
Salí corriendo de la oficina, encendí mi camioneta y salí a toda velocidad, estaba aturdida, confundida, sentía que me volvería loca de la angustia y del dolor… Iba a toda velocidad… Sin darme cuenta pasé un semáforo en rojo y un camión se impactó contra mí… Y ya no supe más… Perdí el sentido…
La otra cara de la moneda
Estaba furioso... Había estado buscando a Melissa durante un mes, sin poder encontrarla, y justo ahora que había venido a buscarme y tal vez a darme una oportunidad, Rocío había echado todo a perder, ¿por qué hizo eso?, ¿por qué le dijo a Melissa que estaba embarazada, si eso es mentira?, ¡ella bien sabe que nunca tuvimos sexo!, ¿Por qué tenían que coincidir las dos precisamente aquí y en este momento?... Cuando siento una terrible necesidad por estar con Melissa
Tomé mi celular y le llamé a Rocío para aclarar lo que pasó, cuando me contestó sólo le dije: ¡Ven inmediatamente a mi oficina! Y colgué.
Mientras esperaba que llegara, me seguían atormentando pensamientos en la mente, recordé cuando Melissa se dio cuenta de mi traición y se marchó, inmediatamente entendí que a quien amo es a ella, y no a Rocío… ¡Qué arrepentido estaba, pero tal vez ya era demasiado tarde!
Sonó el timbre del teléfono, era Lupita:
_Lic. Lo busca la señorita Rocío Hass_
_Dígale que entre, y no me pase llamadas_
Rocío entró a mi oficina, todavía con el rostro enrojecido por la bofetada que Melissa le dio…
Sin el menor remordimiento, y hasta cínica…
_Hola mi amor, ¿cómo estás?_
No podía creer que mis sentimientos se habían confundido con una persona así… Que ¡estúpido!
_ ¿Cómo estoy? ¿Cómo pudiste decir una mentira tan cruel? ¿Te das cuenta de lo que has hecho? ¿Por qué le dijiste a Melissa que estás embarazada?, eso… ¡Es mentira!, ¡tú sabes que es mentira!
_Mi amor, no te enojes… ¿Por qué no aprovechas esta oportunidad para divorciarte?_
_ ¿Cómo se te ocurre?, te lo dije desde el mismo momento que insististe en esta relación... Sabes que yo amo a Melissa, ¡qué nunca la voy a dejar! ¡Lo que pasó entre nosotros fue un error! no te voy a negar que creí estar enamorado de ti... Pero desde que Melissa me abandonó… Supe que no era así_...
Ese mismo día hablé contigo, y te hice saber que todo había terminado entre nosotros, que haría hasta lo imposible por recuperar a Melissa... Entonces, ¿por qué después de un mes que no nos hemos visto más que para cuestiones de trabajo, vienes ahora a decirle a Melissa que estás embarazada…?
La tomé de los brazos fuertemente.
_Escúchame bien, ¡jamás tendría un hijo con una persona como tú, jamás!
Rocío se abrazó a mi cuello sin importarle lo que yo le decía en ese momento… Besándome apasionadamente tratándome de seducirme una vez más, la tomé de los brazos y la hice a un lado.
_ ¡Basta! ¡Se acabó, me oyes, se acabó!_
El timbre del teléfono interrumpió nuestra discusión, contesté alterado y le dije a Lupita:
_ ¡Te dije que no me pasaras llamadas!
_ ¡Discúlpeme Licenciado, es muy urgente, algo le pasó a su esposa! tengo en la línea una llamada del Hospital Rojas_
_ ¡Pásamela!_
_ ¿Licenciado Abed?_
_Si, dígame_
_ ¿Su esposa es la Señora Melissa Zanoni?
_Sí, ¿Qué le ha pasado?_
_ ¡Sufrió un grave accidente! y necesitamos_...
No dejé terminar la frase a la mujer que me llamó... ¡Enseguida salgo para allá!
Colgué el teléfono y salí corriendo de la oficina, Rocío salió tras de mí preguntando que
había pasado... Violentamente la tomé por el cuello casi a punto de asfixiarla y le grité:
_ ¡Déjame en paz! ¡Si le pasa algo a Melissa, tú serás la responsable!_
Y me alejé corriendo sin decirle más.
Camino al hospital no me dejaba de culpar por lo que le estaba sucediendo a Melissa.
¡Dios mío, que no sea nada grave! No podía dejar de pensar en los remordimientos y la culpa, ¿qué había hecho? ¿Cómo reparar todo el dolor que le había causado a Melissa?
Al llegar al hospital me dirigí al módulo de información…
El remordimiento
_Señorita, disculpe quiero saber el estado de la Señora Melissa Zanoni_
_ ¿Es usted familiar de la paciente?_
_Si, soy su esposo ¡Dígame!… ¿Cómo se encuentra?_
_Está en Terapia Intensiva…Le llamaré al Doctor Harum, es el médico que la está atendiendo, él le informará cual es el estado de la paciente_
La espera se me hizo eterna, era tal el temor que sentía que me hacía temblar todo el cuerpo… Saqué un cigarrillo mientras paseaba por el pasillo, cuando estaba a punto de encenderlo se acercó una enfermera…
_ ¿Es usted el esposo de la señora Melissa Zanoni?_
-Sí, si_…
_Aquí le entrego sus pertenencias… Señor, no puede fumar aquí… Firme esto, por favor…
Ni siquiera me di cuenta de lo que firmaba, tomé las cosas de Melissa… Las abracé contra mi pecho… Las lágrimas se asomaron a mis ojos… Culpándome de cuan miserable había sido…
¿Por qué me preguntaba una y otra vez?, ¿Por qué no me di cuenta a tiempo de lo que hacía?, ¿Por qué si amo a Melissa, la engañé?... Jamás hubo un reproche de su parte, de la falta de tiempo para ella, de las carencias… ¿Qué me había sucedido?... Comencé a perder las actitudes y los detalles con los cuales la enamoré… Ella me aceptó a mí… aunque había muchos mejores partidos que yo… Siendo joven y extremadamente tímido… Ella siempre me impulsó a seguir adelante…
Éramos muy jóvenes y siempre pensé que no podía defraudarla…
Había esperado por años el puesto que me ofrecieron aquí… Era la oportunidad de mi vida, fueron muchos años de lucha y de sacrificio en mi carrera para poder llegar a la primera cima…
La sombra de saber que Melissa había aceptado casarse conmigo a pesar de que no tenía nada que ofrecerle... Sin saberlo ella en mi pensamiento, siempre estuvo presente recordándome día tras día que tenía que llegar a la cúspide, y así ofrecerle un nivel de vida mejor, a lo que ella estaba acostumbrada… No quería que pensara que era un Don nadie… Quería que estuviera orgullosa de mí...
Al conocer a Pool, me sorprendió la seguridad que mostraba
Tenía el cargo Director de operaciones, era un gran líder, desde el primer momento formamos un gran equipo… Y a menudo me comentaba cuánto era mi parecido con él en sus comienzos... Incluso en lo introvertido que era...
Me impulsó a incrementar mi capacidad de autocontrol, y mi seguridad al relacionarme con otras personas, se le acercaban constantemente las mujeres... Y siempre me decía:
_Se acercó, porque le gustas, quiere contigo... ¿No te das cuenta? y se reía_
Hasta que hace unos meses, se apareció Rocío por primera vez en el lobby del Hotel...
Llamó la atención de todo el mundo por el gran escote que dejaban asomar sus pechos voluptuosos y el vestido ceñido al cuerpo, mostrando sus curvas pronunciadas, su rubia cabellera... Pero sobre todo esa forma peculiar de caminar, moviendo las caderas exageradamente... Sin más maquillaje que los labios indiscutiblemente rojos que resaltaban con el tono blanco de su piel...
Se acercó a recepción, para preguntar por Pool... De inmediato salió de su oficina, se saludaron y se acercaron a mí...
_Fernando, te quiero presentar a mi amiga... Es Rocío Hass... Y se incorporará en el área de ventas con nosotros, tenía muchas ganas de conocerte, Rocío, él es Fernando Abed.
La emoción que sentí en ese momento, fue avasalladora...
_Que tal, mucho gusto_
Le tomé la mano, y ella se acercó a darme un beso muy cerca del cuello, dejándome sentir sus pechos en mi cuerpo.
_Hola_
Pool de inmediato invitó a otra amiga y nos fuimos a comer... Al paso del tiempo las salidas eran más frecuentes, y se prolongaban más, la confianza entre Pool y yo, se hizo fuerte, a veces salíamos cada uno por nuestro lado con nuestras respectivas amigas... Hasta que unos meses después Pool me dijo:
_ ¿Qué pasa contigo Fernando?_
Mientras me daba unas palmadas en la espalda...
_ No te entiendo... ¿Qué pasa con qué?...
_Pues con Rocío, te dije ¡que le encantas hombre! ¡Es una mujer hermosa!_
_Pues sí, está muuuy bien, pero... Pues Melissa y yo_...
No me dejó terminar la frase... Y con su sonrisa cínica dijo:
_Si, sí, Melissa es tu esposa, pero Rocío ya lo sabe, no es celosa y aún así quiere ser tu amiga, jajajaja… ¿Tú me entiendes no?_...
El engaño…
No supe que decir, mi propio jefe me había abierto una posibilidad en la cual no quería pensar...
Me sentía aturdido... No sabía si era correcto siquiera el tomar en cuenta esas palabras...
Me percaté de que mi autoestima era mucho más sólida, era como una herramienta que utilizaba para no sentirme menospreciado y me ayudaba a reafirmarme como persona capaz de alcanzar metas ambiciosas...
Comparaba la seguridad que en ese momento tenía a la que mostré cuando había conocido a Melissa, ¡mi seguridad era otra!, y por un lado quería demostrarme mi ego... ¡Sería mi triunfo el tener una aventura con Rocío!
Así que comenzamos a salir frecuentemente solos, Pool y yo preparábamos una coartada, fingíamos salir juntos, y cada quien se iba por donde quería...
Comencé a gastar en regalos excesivamente caros para Rocío, salíamos a bailar, cenar, al cine, etc. Pero siempre daba cualquier excusa para no quedarme con ella cuando me invitaba a pasar a su departamento...
Hasta que un día... Mientras estábamos despidiéndonos en la puerta de su departamento, ella comenzó a besarme, trataba de seducirme, me besaba el cuello, los oídos, lentamente pasaba mi mano por su boca, bajándola muy despacio introdujo su mano por mi pecho y comenzó acariciarme jadeando ligeramente... Por instinto la abracé mientras recorría su cuerpo con mis manos... Mis movimientos eran torpes, me encontraba muy nervioso...
Rocío al ver que no pasaba de las caricias, desabotonó su blusa... Y dio dos pasos hacia adentro dando la vuelta muy lentamente para poder cerrar con una de sus torneadas piernas...
Yo, seguí delineando su figura con la yema de mis dedos, pero ella, tomó suavemente mis manos y las llevó a sus desnudos pechos, ¡la deseaba como un loco! ¡Su disponibilidad para mí, me hacía débil! la calidez de su cuerpo... Me invitaba a hacerla mía...
Levantó su falda dejando ver su diminuta ropa interior y sus caderas prominentes... Me tomó la mano derecha y me hizo explorar el terreno por el interior... Era ella quien iniciaba siempre el juego... Pero esta vez... Había ido demasiado lejos... Hasta que el timbre de mi celular hizo que me apartara rápidamente...
Era Melissa...
De no ser por esa llamada... Sabía que no me habría podido contener más, Rocío enfurecida trato de hacer que me quedara... Pero esa noche me fui al hotel a dormir... No podía seguir con esto, no podía ver a la cara a Melissa, después de haber estado apunto de consumar esa relación…
Sin darme cuenta fui cayendo en la soberbia… Porque estaba edificando esa autoestima y seguridad en la infidelidad…
El no mantener mis pies sobre la tierra me llevó a este ¡Infierno! ¡No supe manejar la seguridad y el éxito!…
Me repugna ver lo bajo que he llegado… Me siento atrapado…
¡Melissa, amor mío! ¡Cómo podré pedirte perdón de tanto daño que te he hecho!...
¡Mi vida!... ¡Qué arrepentido estoy!...
De sólo pensar que te podría perder me vuelvo loco, no soporto lo que nos está pasando y haré hasta lo imposible por recuperarte, nuestro amor tiene raíces fuertes, y eso, no hará que el árbol se caiga... No podía contenerme, mis lágrimas no dejaban de salir, sin importarme la gente que curioseaba...
El doctor se apareció para informarme su estado…
_ ¿Se encuentra usted bien?_
_Sí... Saqué mi pañuelo y me limpie el rostro_...
_Su esposa sufrió un choque muy violento que le provocó un esguince cervical afectándole tres vértebras, fractura en dos costillas, contusiones y golpes, esto provocó la pérdida de su bebé
Titubee al preguntar nuevamente...
_ ¿Bebé? ¿Cuál bebé? ¿Qué ?_
_ ¿Acaso usted no lo sabía?_
Fue inevitable llorar amargamente...
_ ¡Cálmese Señor, todo saldrá bien!, ahora esta su esposa en terapia intensiva, debemos ver como evoluciona, está por ahora fuera de peligro... Permítame darle un calmante, se ve usted mal_...
_No Doctor, gracias... Es sólo que han sido demasiadas emociones_...
_Esta bien, como usted quiera, vaya a su casa, ahora no puede verla... Quizá mañana, cualquier cosa que se presente yo me comunico con usted, ya tengo todos sus datos_
_Me quedaré aquí Doctor, quiero estar cerca de mi esposa_...
_Esta bien, como usted guste_
Los remordimientos me ahogaban, no podía creer lo que estaba sucediendo, juro que no descansaré hasta que Melissa vuelva a confiar en mí, y la haré feliz para nunca jamás separarme de ella, pase lo que pase...
¡Dios mío!… ¡Te pido perdón por lo que hice!... Me siento arrepentido y avergonzado de haber fallado... ¡He sido un cobarde, un traidor un miserable! Me he dado cuenta de que el verdadero amor se demuestra con hechos, no sólo con palabras...
Me dedicaré en cuerpo y alma para que cada día que pase, Melissa sea inmensamente feliz...
Imaginaba que me diría Melissa en cuanto pudiera verla...
Interrumpió mis pensamientos la voz de Pool y Rebeca que llegaron al hospital, para preguntar el estado de Melissa...
_ ¿Qué ha pasado?_
Me preguntó Pool.
_Melissa sufrió un accidente, se fracturó las costillas, tiene problemas en el cuello, golpes y contusiones, el médico me ha dicho que en un par de horas podré verla_...
Rebeca sólo me tomó la mano y me dijo:
_ ¡Lo siento mucho!... Todo se arreglará... ¿Has comido algo? ¿Quieres un café?_
_No, no tengo hambre_
No tenía ganas de hablar ni de ver a nadie, cuando el timbre del celular de Melissa sonó...
_ ¿Bueno?_
Con duda preguntó alguien del otro lado del teléfono…
_ ¿Es el número de Melissa?_
-Sí, ¿Quién habla?
_Carlos Marín, ¿me puede comunicar con Melissa?_
_Ella no puede contestar ahora, ¿Qué se le ofrece?_
_Necesito hablar con ella, ¿Qué está pasando?_
_Sufrió un accidente y está muy grave_...
_ ¿Quién habla?_
_ ¡Su esposo!_
_ ¿Dígame en donde la están atendiendo?_
_ ¡No sé quién es usted, no le daré más informes!_
Colgué el teléfono molesto, pues no sabía ¿quién diablos era ese hombre?, ¿de dónde conocía a Melissa?
Cuando el Doctor Harum apareció... Me llamó y me dijo:
_Puede pasar a ver a su esposa, pero antes debo comentarle algo, ha surgido un imprevisto_...
_ ¿Qué pasa?_
_ ¡Cálmese!, lo que sucede es algo extraño, ella tiene sus signos vitales normales y estables, sin embargo, pareciera que no tiene voluntad de vivir, no habla, tiene la mirada perdida, debe ser muy cuidadoso en lo que le dice… No le mencione la pérdida del bebé, es mejor que no lo sepa… Su estado quizás se deba a la impresión del accidente_…
Pensé que no era por causa del accidente, sino por lo que había sucedido con Rocío…
Entré a la habitación, me causó un gran impacto verla, me sentí deshecho, me acerqué lentamente, la tomé de la mano y le dije:
_ ¿Cómo estás mi amor?_
Ella permanecía en silencio, sin decir absolutamente nada, ni una sola palabra, ni un sólo movimiento que me indicara saber que me escuchaba, sin darme cuenta comencé a llorar.
_ ¡Perdóname! Siento mucho lo que está sucediendo, sé que es mi culpa, aunque no lo creas estoy muy arrepentido, lo que sucedió con Rocío fue algo que hice sin pensar…
Sin pensar en todos los momentos maravillosos que hemos pasado juntos tú y yo, tengo mucho que agradecerte y no lo he hecho, por el contrario, te he traicionado…
¿Cómo pude olvidar en un momento de arrebato, tu entrega cuando nos casamos?, los momentos difíciles que hemos pasado y que tú siempre has estado ahí, dándome ánimos para salir adelante…
La fortaleza que tuviste cuando nació Azul, estuviste al borde de la muerte, pero saliste adelante gracias al amor que nos tenemos y a la voluntad de dar la vida a nuestra hija…
Al decirle esto rodó una lágrima por su mejilla_
Continué hablándole…
Cuando me dejaste aquella carta sobre mi escritorio con el cisne roto, comprendí lo que había hecho, el daño que te había causado, recordé mi promesa de serte fiel y me sentí el hombre más miserable sobre la tierra, al siguiente día hablé con Rocío y le pedí que nunca más me volviera a buscar, y en efecto no nos volvimos a ver más que por cuestiones de trabajo, lo que ella te dijo, es una más de sus mentiras, tal vez para ti sea difícil creerme pero ¡nunca tuvimos relaciones!
Tú eres y será para mí siempre mi primer y único amor, mi primera experiencia… Contigo descubrí lo maravilloso que es hacernos el amor…
Si nunca te digo esto es porque para mí es difícil expresarlo, ahora me doy cuenta que nunca será suficiente lo que yo te pueda decir de lo que siento por ti, pero tal vez ya es demasiado tarde.
Estos días que no has estado en casa, he sentido una soledad y remordimiento terrible, también pensaba ¿en dónde estarías? ¿Cómo te sentirías? ¿Dónde estarías pasando la noche? ¿Si habrías comido o no? También recordé mi promesa de protegerte y cuidarte.
No sé si algún día me perdones, pero si eso sucede yo estaré ahí esperándote, pero lo importante es que ahora te recuperes_…
Hubo un silencio largo, y de pronto alguien llamó a la puerta… Era el Dr. Harum que me pidió que dejara descansar a Melissa, le besé su mano con ternura y me retire a la sala de espera…
Los celos…
Estaba a punto de sentarme cuando un hombre se acercó a pedir información del estado de Melissa, me acerqué a ver quién era, y le dije:
_ ¿Quién es usted?_
_Soy amigo de Melissa_
Reconocí la voz del sujeto, era Carlos Marín.
_Perdón pero… Yo conozco a todos los amigos de Melissa y ¡no sé quién eres tú!_
_Ya se lo dije… En realidad tengo poco tiempo de conocerla, pero lo suficiente como para preocuparme por ella, Melissa es una mujer ¡maravillosa!_
Mi tono de voz, de inmediato cambió y casi gritando le dije:
_Bueno, ¿por qué tanto interés en ella?, ¿por qué la buscas?, ¿tú eres el que la llamaste por teléfono?... ¡Yo soy su esposo!_
_Ah, su esposo… Ella me ha contado lo que sucedió entre ustedes, ¡ahora si te preocupas por ella!_
En ese momento sentí como la sangre me subía a la cabeza y en un ataque de furia, sin pensarlo me abalancé sobre él dándole un golpe directo al rostro, él respondió de la misma manera, cuando los guardias de seguridad nos separaron:
¡Por favor, mantengan la calma, están en un hospital!
Sin importarme la intervención de los guardias le grité a Carlos:
_ ¡No te metas en lo que no te importa!, ¡Son problemas entre Melissa y yo!_
Carlos dio la vuelta mientras los guardias lo acompañaban a la salida del hospital…
En mi cabeza daban vueltas mil ideas a la vez…
¿Quién era ese tipo?, ¿Qué significaba Melissa para él?, ¿Por qué se preocupaba tanto?, ¿Qué momentos habían pasado juntos, para que dijera que es una mujer maravillosa?...
Hemos estado separados un mes, ¿Qué ha hecho Melissa en todo ese tiempo? ¿Se habrá enamorado de él? ¿Por qué nunca me dijo Melissa que estaba embarazada? ¿Cuánto tiempo tendría de embarazo? ¿A caso, me pagó con la misma moneda?
¡Dios mío! ¿Pero qué estoy pensando? ¡Basta ya de estupideces!
¡No puedo dudar de Melissa!…
Fui a casa, esa noche se llenó de la más triste soledad y culpa que jamás había sentido en mi vida, me sentía no merecedor del amor de Melissa, no encontraba palabras que pudieran describir el dolor que invadía todo mi ser, me aterraba pensar en perderla para siempre… ¡Melissa era mi vida! ¡Sin ella, me sentía perdido! No sé por cuánto tiempo lloré hasta quedar dormido profundamente.
Al día siguiente las pequeñas manos de Azul sobre mi rostro me despertaron... Y con gran ilusión me dijo:
-¡Papi, papi! Hoy vendrá mi mami por mí… ¡Me lo dijo!
Sentí una terrible angustia al desmentirla…
_No, reina, mami no podrá venir por ti_…
Sus grandes ojos castaños se llenaron de lágrimas... Y con profunda tristeza contestó:
_ ¿Pero, por qué? ¡Mi mami me lo dijo! _...
_Te entiendo preciosa, pero es que mami, no está bien… Mami esta… En el hospital… ella está un poco delicada, ¿me entiendes?_
_ (Llorando) ¿Puedo ir con ella papi?_
_Por ahora no mi vida, en unos días te prometo que te llevaré, cuando mamá se sienta mejor_
No quería que mi pequeña viera en esas condiciones a Melissa.
Después de casi un mes, decidí llevar a Azul a visitar a Melissa, los golpes físicos en su mayoría estaban sanando positivamente, en cuanto a su estado emocional, no había cambio alguno, así que pensé que quizá la visita de nuestra pequeña hija cambiaría el estado su estado de ánimo.
La ternura de los hijos…
Al llegar al hospital le dije a Azul que fuera cuidadosa con Melissa, porque la podría lastimar si era demasiado expresiva… Creí que Melissa reaccionaría al ver a nuestra pequeña Azul, pero no fue así…
Al entrar a la habitación se acercó Azul de puntillas y puso sus manitas encima de las de Melissa, hablando casi en secreto le dijo:
_Hola mamita, ¿cómo estás?_
Melissa abrió los ojos… Sus ojos verdes brillaban… Y en su mirada había un gran gesto de ternura, pero ni una sola palabra salió de su boca…
_Mami… ¿Estás bien? ¡Habla mamá, mamá!
Con lágrimas en sus ojos sacó de su pequeña bolsa una carta que le había hecho a Melissa, se la puso sobre sus manos… Y se apartó para abrazarme…
_ ¿Por qué no habla papi?, ¿por qué no me dice nada mi mamá?_
_Está cansada corazón, ya verás que pronto se pondrá mejor, ven, dale un beso a mamá, y espera afuera con María, en unos minutos estaré con ustedes, quiero hablar con mamá_
Tomé la carta de Azul, y miré a Melissa, sabía que querría oír lo que Azul había escrito.
Mamita:
¿Por qué no estás en casa como antes?, siempre me porto bien, extraño que me cantes antes de dormir, mi papi también te extraña mucho, cuando entro de puntitas a su estudio él está llorando, y cuando le pregunto ¿Por qué? Me dice que le entró una basurita en el ojo... Pero yo creo que miente, porque todos los días no entran basuritas en los ojos, creo que te extraña igual que yo.
Mamita, ponte bien y fuerte para que regreses a casa, yo te cuidaré como tú me cuidas a mí cuando me enfermo.
Te quiero mucho mami.
Azul.
Me conmoví tanto al leer las palabras de Azul, no pensé que fuera tan sensible y que se diera cuenta de lo que estaba sucediendo.
Besé a Melissa enjugando con mi boca sus lágrimas y me marché.
Las únicas palabras que en mi mente se repetían una y otra vez eran no quiero hablar, no quiero sentir, no quiero vivir… Pero la angustia me paralizaba, era la gran tristeza que atormentaba mi alma… Pero después de escuchar la carta de Azul, y de sentir sobre mis manos las de ella… Tenía ganas de abrazarla besarla y decirle cuánto la extrañaba también, y cuánto los amaba a los dos…
Pero tenía miedo de enfrentar la realidad de las cosas, tenía miedo de lastimarla… Carlos, día a día también, había estado aquí, pendiente de mí, sin que Fernando se enterara.
Un amor sin condiciones…
Más tarde tocaron a la puerta de mi habitación, era Carlos.
_Hola Melissa, ¿Cómo estás el día de hoy?_
Miró el papel mal doblado de Azul entre mis manos y me dijo: ¿Puedo verdad?
La leyó… Y respiro profundamente… Tomó una silla y se sentó junto a mí, me tomó de las manos…
_Melissa, ¿no te das cuenta cuánto está sufriendo la pequeña Azul porque te recuperes?_...
Sé que quieres hablar, sé que me escuchas, Melissa, creí que no volvería enamorarme después de mi fracaso matrimonial, pero desde que te conocí no dudé nunca de la maravillosa mujer que eres, y día a día me fui enamorando de ti perdidamente.
Desde el momento mismo que me dijiste el problema que tenías con tu marido me di cuenta de cuanto lo amabas, aún así me dejé llevar por mis sentimientos sabía que sufriría, pero no me importó, pensé disfrutar de tu presencia aunque fuera sólo por instantes quería llenarme de ti… Reflejarme en tus ojos, y hacerte mía, pero tú jamás permitiste ir más allá de una simple caricia, no quiero que permanezcas así…
Quiero que sepas que he estado observando a Fernando, y estoy completamente seguro de que te ama, lo he visto llorar, lo he escuchado leerte una y otra vez las cartas que se escribían, lo he visto orar en la capilla y ofrecerle a Dios su vida a cambio de la tuya…
Él te ama profundamente, y si te digo esto es porque no quiero que cometas un error, es porque sé que no tengo ni la más mínima oportunidad, ni una remota esperanza de que habrá un después para ti y para mí…
Sé que jamás habrá nada más que agradecimiento de tu parte, te amo, no lo puedo negar, pero mi amor va más allá del deseo de tenerte a mi lado para siempre, es el deseo de que seas feliz, que recuperes tu matrimonio, y que perdones a Fernando…
Soy hombre, y sé, te lo puedo asegurar que está arrepentido… No me debes nada Melissa, sólo vuelve en ti… Prometo estar presente siempre que me necesites… De verdad… ¡Te amaré en silencio!… ¡Regresa bonita!_
Me besó mis manos y salió del hospital. Después de todo lo que me dijo Carlos, me di cuenta de que estaba confundida, de que el amor que creí sentir por él sólo fue una ilusión de haber encontrado alguien que me dijera palabras hermosas y dulces al oído, era porque me sentía sola y humillada y en él encontré la mano que no me dejó caer, encontré el cariño que en ese momento necesitaba…
Entonces supe cuánto me amaba Fernando también y entendí lo arrepentido que se sentía, ¡Oh Dios, necesitaba abrazarlo…!
El perdón
Sin saberlo en ese momento Fernando había escuchado nuestra conversación…
Casi de inmediato llegó Fernando… Me miro y una vez más me dijo:
_ ¡Melissa, mi vida, ¿no te conmovieron las palabras de Azul? perdóname, mi vida, por favor!_…
¡Ya no pude más!... Grité con tal desesperación que los dos comenzamos a llorar, nos abrazamos… Parecía que sentíamos el dolor con la misma intensidad porque no podíamos dejar de llorar, Fernando una y otra vez me decía:
_Dime que me perdonas, ¡por favor!, dímelo_…
_Sí, te perdono_…
_ ¿Qué dijiste?_
_ ¡Sí te perdono!_
_ ¡Gracias mi vida, gracias, te juro que no te arrepentirás!_
Unos días después salí del hospital, Fernando me llevó a casa y decidimos tomar una terapia de pareja con Begoña para poder asimilar y enfrentar lo sucedido, porque el haber perdonado Fernando no significaba que todo quedara olvidado y que pudiera hablar de ello sin el gran dolor que me producía…
A veces me recriminaba el haberlo perdonado, tenía un terrible miedo al engaño, había perdido totalmente la confianza en él y creo que ese fue el paso más difícil, el perdón…
Begoña después de varias sesiones de terapias, un día me dijo:
_ Has llorado infinidad de veces aquí, te ha dolido sanar la costra, no te antepongas al futuro más… Perdona, pero perdona completamente, no a medias tintas… Perdona a Fernando, a Rocío, perdona a los demás y déjalos ser.
¿Por qué te cuesta tanto trabajo perdonar Melissa? Todos cometemos errores, y francamente por todo lo que hemos hablado aquí, te puedo decir que Fernando te ama profundamente, que está consciente de que cometió un error, y te puedo asegurar que no hubo nada más que lo que él ya te ha dicho, ¡perdónate el haberlo perdonado!_
Después de ese día entendí que:La infidelidad es uno de los retos más grandes con que se enfrentan muchas parejas.
Sin lugar a dudas, es uno de los motivos que mayor dolor puede causar en una relación, convirtiéndose además, en un generador activo de frialdad, inseguridad y desconfianza.
Cuando en una relación se comienza a perder cosas tan importantes como son el respeto, y la confianza... Creo que es difícil continuar... Pero ambos están dispuestos a enfrentar las consecuencias de sus errores, y yo sé que ¡lo podrán lograr!
Si tú en realidad sientes que lo amas y decides continuar, te aconsejo que sea con la plena conciencia de lo que el perdón implica, olvidar y empezar a partir de cero, y no dar lugar a recriminaciones posteriores que pueden volver la relación problemática.
Intentar comprender lo que pasó y reconstruir la relación quizá sea difícil, sin embargo, conviene afrontar el conflicto con calma y honestidad. Sólo el paso del tiempo, la aceptación de lo sucedido, el diálogo, el respeto y la confianza permitirán que se pueda recuperar.
El perdón es un regalo, que te doy yo… El perdón enriquece al corazón porque le da mayor capacidad de amar; si perdonamos con prontitud y sinceramente, estamos en posibilidad de comprender las fallas de los demás, actuando generosamente en ayudar a que las corrijan.
Es necesario recordar que los sentimientos negativos de resentimiento, rencor, odio o venganza pueden ser mutuos debido a un malentendido, y es frecuente encontrar familia en donde se forma un verdadero torbellino de odios.
Nosotros no perdonamos porque los otros no perdonan. Es necesario romper ese círculo vicioso comprendiendo que "Amor saca amor". Una actitud valiente de perdón y humildad obtendrá lo que la venganza y el odio nunca pueden, y es lograr reestablecer la armonía.
La última terapia fue la más conmovedora que jamás había tenido, y por fin le dije a Begoña lo que sentía… Aquella promesa que nos habíamos hecho Fernando y yo al haberlo perdonado sentía que había ido contra mí misma…
_ ¿Cuál fue esa promesa?_ me dijo:
Contesté llorando:
_Mi promesa de amor para ti Melissa… Te protegeré, te cuidaré, te respetaré y te amaré como si fueses de cristal… Transparente, sutil, delicada, y nunca permitiré que se quiebre_…
_Fernando mi promesa de amor por ti es como el de los cisnes, ¿sabes que los cisnes son los únicos animales en el mundo que le guardan fidelidad a su pareja aún después de muertos por el amor que le tienen? ¡Son monógamos! A lo largo de su vida sólo tienen una pareja… Así te amo y te amaré yo… Y a partir de entonces en nuestro aniversario nos regalábamos un cisne de cristal, con una nota que decía: “Prometo amarte como un cisne de cristal”
Lo que más me duele es que mi corazón lo hizo añicos y aunque lo pegué ¡jamás quedará igual!_
Después de mirarme fijamente me dijo:
Melissa, Melissa, “recuerda que el cristal se puede fundir”, me tomó la mano y se despidió…
Desde ese día entendí que si tu amas verdaderamente a tu pareja y ambos están dispuestos a darse una oportunidad, a ser pacientes, tolerantes y juntos reconstruir una vida llena de amor, se puede lograr, Fernando y yo ahora esperamos nuestro segundo hijo, después de renovar votos hace un año y de haber fundido nuestras almas” como el cristal soplado para nuevamente repetir nuestra promesa de amor”.
Fin.
Autor Magali Sauceda
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2003
Registrada bajo derechos de autor como lo marca el
artículo 168 de la L.F.D.A.
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- Me encanta escribir poemas, reflexiones, frases, etc. Disfruto la bohemia con una buena guitarra y música romántica... Acerca de mí… Me gusta decir y escribir lo que siento, lo que veo, lo que admiro. ¿Color de tus ojos? Café castaño o verde, depende de la ropa... ¿En dónde vives? Vivo... En todos sitios... Cambio de residencia constantemente... ¿Qué haces cuando estás aburrido? Escribo... Dejo que la tinta de mi alma se exprese a través de mis sentimientos... ¿A qué hora te acuestas? Muy tarde... Prefiero hacer otras cosas que dormir... ¿Qué odias? Que cuando un hombre desea conocerme inicie con palabras como: Linda, hermosa, bebé, mi corazón, bombón, mi alma, mi vida, nena, preciosa, etc. que me hagan preguntas como: ¿De dónde eres?, ¿cuántos años tienes?, ¿eres casada?... ¿Qué te molesta? Me molesta mucho la gente deshonesta, irrespetuosa, o que me digan ¡yo también soy escritor! Y escriban con faltas de ortografía y con contracciones en todas las palabras... ¿Qué es para ti algo romántico? Cantar a la luz de la luna con una guitarra, con una fogata y cerca del mar... O quizá, tomar una copa de vino tinto a la luz de unas velas y que me susurren al oído cuánto me aman...
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