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sábado, 30 de enero de 2010

Reflexiones





No te sientas sola

A ti mi querida amiga, que me dices que te sientes sola...
Sola a pesar de que tienes muestras de amor al derredor de ti...
¡Abre los ojos! Habemos gente que te amamos, sólo que eres demasiado egoísta, y crees que solamente tus cosas, tus asuntos son de sumo interés para todos, y no te das cuenta que sólo tú eres la culpable de alejar a todos de ti, porque siempre estás de mal humor, porque siempre refunfuñas que hace frío, que hace calor, que llueve, que el aire, en fin...
¡Tienes talentos y virtudes maravillosas! explótalas, saca lo mejor de ti, siéntete amada por ti, sólo así darás el primer paso para recuperar lo que eras, ¿qué ha pasado contigo?
Porque dejas que los problemas te agobien de esta manera, ¡vive!
Piensa y escribe tus logros, por mínimos que sean, y te darás cuenta de cuantas cosas importantes haz hecho en tu vida, haz aprendido a caminar, a sonreír, a amar, cosas tan sencillas pero son tus logros finalmente, y tú, tú tienes que festejarlos...
Y estar orgullosa de ellos, no te sientas sola, si tienes a tu lado la persona que más te ama... y no te haz dado cuenta, date cuenta de ello y verás que es mucho más fácil ver y sentir cuantos más te aman también, esa persona de quien te hablo, ¡eres tu misma!
¡Amate a ti misma, como tú quieres que te amen los demás!
Entiendes...



La costra

Tropiezas con una piedra y te caes al suelo. Cuando te levantas, notas que te sangra la rodilla y tienes una gran herida que no te permitirá poder caminar bien. Y duele, duele mucho, así comienza el doloroso proceso del cambio cuando hemos sufrido. Si no lavas esa herida, pude llegar a complicarse demasiado.

Es decir, si tú no comienzas a sacar todo eso que te causa dolor, y tratas de ocultarlo... la herida sanará mal... ¡Tú sabes que has llegado al extremo máximo!... ¡Y sabes que es necesario cambiar!
Si observas la costra, y la tocas... Dolerá, se encuentra inflamada y enrojecida... Y tú... quieres ignorarla... pero ahí esta, dañándote, y sabes que bajo la superficie, ¡suceden muchas cosas! ¡se ha llenado de pus!... Porque empezaste demasiado tarde a desechar todo el sufrimiento, el temor, la angustia, el dolor...

Y ahora, dolerá aún más... Porque sabes que tendrás que ¡arrancar la costra y lavar la herida!... pero esta vez lo harás bien... ¡con estropajo y jabón!, ¡Restregando, y restregando! hasta que la sangre mala se haya ido, y sangre nueva comience a salir... Tendrás que hablar de las cosas que tanto te han dolido, y llorarás y sufrirás más aún, porque todo eso que te daña lo tenías guardado sin querer darte cuenta que te lastimaba profundamente, y no querías recordarlo y no querías hablar de ello, por temor a verte así... Llorando desconsolado... Como un niño...

Querías guardarte muy al fondo de tu corazón todas aquellas palabras o insultos que te han hecho vivir desdichado, o todos aquellos malos pensamientos que te causaron remordimientos... La herida dejará de sangrar, después le pondrás quizá un poco de medicamento en polvo para que comience a secar y sanar... Ahora te sientes más tranquilo porque te has deshecho de toda esa pus que te martirizaba y no te dejaba ser feliz...

Has comenzado el proceso del cambio... y debes sentirte feliz y satisfecho porque has empezado a vencer el miedo, y las conductas destructivas... Pero siguen pasando más cosas en tu rodilla. A medida que el coágulo empieza a endurecerse y a secarse, se va formando una costra. Las costras suelen tener aspecto de corteza y son de un color rojo oscuro o marrón.

Así poco a poco con ayuda de tu terapeuta empezarás a notar el cambio en tu vida, y ya no dolerá tanto lo que has podido desechar, te darás cuenta que en la vida, podrás tropezar muchas veces... pero has aprendido a curarla... intenta no tocarla. Si te rascas o arrancas la costra, puedes deshacer la reparación y desgarrar de nuevo la piel, lo que significa que probablemente tarde más tiempo en cicatrizar.

Incluso te podría quedar una marca. Con el tiempo, la costra se cae para revelar la nueva piel. Esto quiere decir que si dejas de luchar... Que si te das por vencido... De nada te habrá servido la curación que te has hecho... Porque nuevamente comenzarás a caer en el miedo y la frustración...
Así con el tiempo te darás cuenta que la costra ha caído, y sólo queda una piel rosada y sensible...

Ahora, sabes que ha valido la pena el dolor y el sufrimiento, porque ya no hay más costra, sólo queda la cicatriz... Y sabes que ahí esta, pero ya no te hace más daño... ¡Por qué ha sanado! Así que nunca dejes pasar por alto tu costra...




Para ser feliz

Mentalízate para ser feliz,
Si tú realizas afirmaciones en presente, consciente y en primera persona durante 21 días, estarás generando una vibración positiva que el universo entero estará aceptando.
Capta la onda de tu pensamiento y la retiene ahí hasta que la vida empieza a acomodar los medios y las situaciones para que el deseo que tú pediste se dé por ley metafísica.

¿Por qué 21 días? Es el tiempo que al iniciar la repetición de un comportamiento definido y que es necesario para cumplir con lo que queremos hacer, tener, ser, o hacer, todo en lo personal como en lo laboral.

En metafísica una afirmación es una orden que se da para ser cumplida. Por último, escoger con mucho cuidado las afirmaciones que quieres trabajar, si deseas un cambio significativo en tu vida y equilibrado debes trabajar en tu sistema de creencias podrás obtener resultados maravillosos.
Recuerda siempre que los pensamientos negativos son los que viajan a mayor velocidad en el universo.

Todo lo que hoy es, todo lo que hoy está, lo que hoy sucede, ha sido previamente pensado.
Así que deshecha cualquier pensamiento que no te beneficie, ni te haga sentir feliz.
Al final de tus afirmaciones debes repetir... "Gracias Dios por haberme escuchado".
Puedes hacer tus propias afirmaciones, aquí te dejo algunas para que comiences a ser feliz...

Yo soy la presencia gobernante que me precede a donde yo vaya durante este día, ordenando perfecta paz y armonía en todas mis actividades:

1.-YO no hablo, ni permito que se me hable nada contrario a la perfecta salud, la felicidad y la prosperidad.

2.- YO le hago sentir a todo ser viviente que lo considero valioso.

3.- YO le busco el lado bueno a todo lo que me ocurre, y a todo lo que veo ocurrir a otros.

4.- YO pienso en todo lo mejor. Espero todo lo mejor. Trabajo únicamente por lo mejor.

5.- YO siento igual entusiasmo por lo bueno que le ocurre a otro que por lo que me ocurre a mí.

6.- YO olvido mis errores del pasado y sigo adelante a mayores triunfos.

7.- YO llevo una expresión agradable en todo momento, y sonrío a todo ser que contacto.

8.- YO no tengo tiempo para criticar a los demás. Ya que paso tanto tiempo mejorándome.

9.- YO me hago tan fuerte que nada puede perturbar la paz de mi mente.

10.- YO SOY demasiado grande para preocuparme. Demasiado noble para enfurecerme. Demasiado fuerte para temer. Demasiado feliz para permitir la presencia de algo negativo



Cambiando conductas

Cuando tienes la necesidad de pedir ayuda con el temor al que dirán, cuando pensamos que las cosas no nos salen bien, cuando pensamos que todo es en vano, cuando nos sentimos defraudados, desorientados, tristes, agobiados, reprimidos, etc. Es hora de enfrentarnos a la verdad, y descubrir que nos lleva a actuar de esta forma que nos daña, y que nos hace sentir tan infelices.

Para descubrirlo necesitamos ayuda profesional, el trabajo del terapeuta es ayudarte a modificar tu propia conducta, y el tuyo es ¡lograrlo! Si tú no cambias la forma en que te conduces, te seguirán ocurriendo las mismas cosas que hasta ahora te han hecho sufrir, cuesta mucho entender esto, porque no aceptamos que estamos mal, y nos resistimos a cambiar.

Cada uno de nosotros, tenemos una conducta que seguimos por patrones establecidos por la familia, o que vamos adquiriendo poco a poco a lo largo de nuestra vida, y estos patrones son los que se analizan para ver si son válidas o no en nuestra conducta.
Es un proceso largo, y pienso que los cambios serán en la medida de que tú quieras cambiar...
No puedes pedir al terapeuta que de la noche a la mañana cambie tu forma de actuar y la de los demás, sino a identificar que es lo que tú haces que provoque determinada actitud en otras personas, una vez que logren identificar esto, el siguiente paso es cambiar, a lo que te provoca sufrimiento.

Cada conducta tiene un motivo que la provoca, y que en su momento fue válido. Si ese motivo continúa siendo válido, es porque a través de la conducta estás satisfaciendo una necesidad que sigue estando vigente, y no va a ser fácil cambiar en tanto no encuentres una manera alternativa de satisfacerla, o consigas eliminar dicha necesidad.

El cambio de conducta no es nada fácil, porque aunque sean comportamientos equivocados, los hemos practicado durante mucho tiempo, ya que de alguna manera nos dan seguridad, pues si los dejamos de hacer entonces sentimos miedo a lo que podría suceder, pues sería una situación totalmente nueva para nosotros, la mayoría preferimos lo viejo y conocido.

El problema es que, a veces, eso viejo y conocido es justamente lo que está jugando en tu contra.
Para poder cambiar nuestra situación, tenemos que cambiar nuestra conducta, dejar esas viejas formas de comportarnos que durante tanto tiempo nos han servido únicamente para sufrir.

Debes ser sincero contigo mismo para poder cambiar tu rumbo, y esta es una de las cosas que cuestan más, porque comienzas por reconocer esos miedos que tanto tiempo has estado ocultando. Tomar y mantener la decisión de adoptar una nueva conducta es una de las tareas más difíciles, porque se oponen todos los miedos que han estado durante toda su vida tratando de mantener bajo control mediante la conducta que ha llevado hasta el momento.

Será un proceso doloroso, y difícil, pero si ya tomaste la decisión de hacerlo tienes que llevarlo a cabo con ¡coraje, amor y convencimiento! de que podrás salir adelante y conseguir dar un paso para tu crecimiento personal.



La otra

A veces nos sentimos tristes, melancólicas, poco valoradas, utilizadas, porque la relación que llevamos con nuestra pareja no esta del todo bien, o simplemente estás sola en busca de un amor que te transforme, que te llene, y que te haga sentir ¡viva!, y tratamos de llenar ese vacío con una nueva ilusión de amor...

Y por el afán de llenar rápidamente ese vacío nos equivocamos al relacionarnos con un hombre casado... entonces nos convertimos en "la otra" porque te ha hecho sentir importante, porque te dice palabras dulces, te dice cuan hermosa eres, (o sea te habla de lo que es obvio, que el se da cuenta que careces), respetada, (porque te habla correctamente, no te juzga, te acepta como eres) o quizás protegida (porque es un hombre que tiene solvencia económica, porque es maduro, porque te trata como a su "niña", etc.).

Él te dice que no está bien con su esposa, que no lo comprende, que discuten, en fin... te pinta un matrimonio desastroso... (Dentro de él, lo que quiere obtener, ¡es hacerte suya!... es demostrarse que aún es capaz de conquistar, pero no piensa dejar a su mujer, ni a su familia, tiene claro, "no involucrarse sentimentalmente").

Tú te sientes muy atraída, y no te importa el que tenga una esposa... porque te sientes enamorada, y estás dispuesta a todo... y por supuesto crees que si el te mintiera no estaría ahí contigo, pero te has preguntado entonces ¿Por qué no se ha divorciado?... Está claro, porque sólo desea una aventura contigo, por supuesto te dirá, que ella no le quiere dar el divorcio, o cualquier pretexto con tal de salirse con la suya... los hombres son bien diferentes de nosotras, ellos son carnales...

Mientras que nosotros somos románticos, amorosos, tiernos, ellos pueden tener sexo con otra mujer sin estar enamorados... Mientras que nosotras "hacemos el amor" porque amamos, no tenemos "sexo"... Nosotras lloramos y decimos lo que sentimos, ellos no demuestran sus sentimientos y se muestran duros y fuertes, nosotras que tenemos eso que le llamamos un sexto sentido casi siempre terminamos por descubrirlos… Ellos cuando son infieles, son poco suspicaces, cometen errores...

Así, que si tú ahora estás en esa encrucijada de tener una relación con un hombre casado valora la situación, si bien te va, pasarás días excelentes con él, te comprará cosas, te hablará con amor, habrá sexo apasionado... etc. Pero nunca dejarás de ser la otra... Sí son descubiertos... En ti, y sólo en ti, quedará el cargo de conciencia de saber que has destruido un matrimonio, que haz deshecho una familia, y habrás dejado un daño irreparable...

Te sentirás juzgada ante la sociedad por los pocos valores que has demostrado tener... Ante los ojos de Dios porque has faltado a un sacramento, pero sobre todo te habrás fallado a ti misma porque no supiste darte tu lugar ni valorarte, después de esto... Tarde que temprano la vida te lo cobrará... Ahora dime...

¿Quieres seguir siendo la otra?




¡Estoy gorda!

Me siento tan triste de observar a la gente, pareciera que no tienen sentimientos. Simplemente se basan en lo que hay por fuera, pareciera que no existe más que la atracción física, dicen que sólo los que somos gordos, aplicamos ese dicho que todos conocemos...

La belleza física acaba por terminar, y así es, y no lo digo porque esté gorda, sino porque realmente la belleza física acaba... y los sentimientos perduran por siempre... Sé que no tengo un atractivo formidable, pero soy una buena persona, soy trabajadora, noble, audaz, simpática, amable, cariñosa, leal, educada, estudiosa, soy Lic. En Psicología, tengo una maestría y un doctorado, soy culta, sé cocinar, sé bordar sé comportarme en sociedad, y sé y estoy segura de que cualquier hombre disfrutaría de mi presencia, sólo que no se dan la oportunidad de conocerme.

Porque también dicen que la primera impresión es la que cuenta, y lamentablemente para mí... cada día me doy cuenta de ello, he hecho grandes esfuerzos por bajar de peso, pero a veces me pregunto: ¿Para qué? estoy sola, no tengo a nadie, y a veces es difícil automotivarme, ¿por qué nadie me quiere? sólo soy una mujer que necesita cariño, amor... Y me siento tan triste... Y sola...

Por eso, cuando veas a alguien gordito que hace su mayor esfuerzo en el gimnasio por bajar de peso, no le tengas compasión, ¡motívalo! eso es lo que necesitamos cuando vemos a alguien como tú que es esbelto, y que nos motivan, que nos digan ¡Tú puedes! y con eso pondrás un granito de arena, y lograrás que cada día sea mayor nuestro esfuerzo, porque pensamos hoy tengo que ser mejor, ese señor, o señora, o chico o chica, creyó en mí, y no le voy a fallar…

A veces es necesario agarrarse de cualquier motivación para seguir adelante, hoy he bajado 13 kilos en cuatro meses y estoy feliz, pero soy una gorda finalmente y nadie me quiere…


Me divorcié... ¿Y ahora qué?

Tras el divorcio sentí un gran alivio, me costó trabajo aceptar que me sentía bien, eran tantas los sentimientos encontrados que no podía disfrutar del peso que me había quitado de encima, me pasé meses cargando mi costal de "culpas” pensando que era una fracasada, y que no encontraría un futuro estable...

Es muy doloroso vivirlo, porque el divorcio va en contra de tus propias creencias y valores, porque te casas pensando que será para siempre... y que serás feliz. Me imagino que habrá cientos de mujeres que se divorcian por muchas causas diferentes, infidelidad, incompatibilidad de caracteres, violencia intra familiar, etc. y se sienten en algún momento como yo me sentí...

Es cierto que me costó muchas lágrimas entender el proceso, y asimilarlo, sentí de alguna manera que se había muerto parte de mí, y entendí que era una especie de duelo, sin que mi pareja falleciera, mi vida cambió totalmente al reconocer que no fui una tonta, y tampoco víctima, sino que amé incondicionalmente, y eso me hacía feliz, el amor es dar... Y compartir, no ver "quien da más".

Ahora sé que todos amamos diferente, por eso buscamos un complemento en la pareja, porque tenemos la necesidad de llenar esos huecos que la pareja tiene, y tú no... Vive feliz si te has divorciado, y perdónate... perdónate por haber cometido errores, porque con ellos aprendiste, perdónate el haber perdido tiempo, porque el mismo tiempo te ayudó a tomar esa decisión...

Perdónate el no haberte valorado, porque te hizo más fuerte... Has aprendido y madurado, y serás feliz... Tu vida tiene que seguir... ¡Ama, vive, y disfruta!


Reflexionando

Muchas veces hemos sentido que los problemas nos agobian, sentimos que no hay solución posible, nos llenamos de coraje, de frustración, preguntándonos ¿por qué a mí? quizás lloramos, culpamos a todos, y la verdad es que pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre lo que hacemos, lo que decimos o como actuamos...

Es increíble la cantidad de soluciones, o alternativas que tenemos para poder sobreponernos a los sentimientos negativos que a veces invaden nuestros pensamientos... No dejamos de pensar en eso que nos lástima, una y otra vez nuestros pensamientos vuelven al mismo punto...

Y lo hacemos porque no queremos perdonarnos, porque no sentimos ni un poquito de amor por nosotros, ¡Somos humanos!, ¡Tenemos derecho a equivocarnos!, no pasa nada... Sólo que somos demasiado duros con nosotros mismos, nos da miedo ¡volver a intentarlo!...

Volar, porque sentimos nuestras alas demasiado débiles, pero cuando tienes fe, el viento sopla a tu favor, ¡vuela! cierra los ojos ¡y déjate llevar!, siente tu corazón... Pidiendo a gritos que le des una oportunidad, no importa cuantas veces caigas, lo que importa es ¡Que no dejes de intentar!




¡Encuentra tu Everest!

Para poder subir una montaña no sólo debes tener una excelente condición física, o una buena técnica, sino estar preparado para aguantar temperaturas extremas de - 40° centígrados, tener actitud, motivación, fuerza, perseverancia, tolerancia, compañerismo...

No importa si eres hombre o mujer, la preparación física y mental debe estar al 100% en tu mochila, cargas exactamente lo mismo, porque tu equipo es tu vida. La mochila pesa de 15 a 17 kilos, además de que debe saber colocar los trampones y el piolet con la misma destreza y seguridad que los demás.

Después de esto, estás preparado para comenzar la lucha por subir y conquistar la cima... pocos, son los afortunados que pueden llegar, algunos, se quedan en el intento en el primer campamento al comenzar a aclimatarse...

¿Cómo? Cada determinada cantidad de kilómetros, se instalan campamentos base, según el tamaño de la montaña, son el número de campamentos que se instalan y, para acostumbrarse poco a poco a las bajas temperaturas, y acostumbrar al organismo al poco oxígeno, de forma paulatina...

Esta operación la repiten varias veces para ir acostumbrando al cuerpo a la falta de oxígeno y para prevenir lo que se conoce como "el mal de montaña". El mal de montaña consiste en vómito y hemorragia nasal, dolor de cabeza constante, y otros malestares. También te expones a los edemas pulmonares o cerebrales debido a la gran altura.

A veces tienes que avanzar pecho a tierra, porque si no el viento te levantaría como papel...
Caminar 20 Km. para ascender sólo 1,300 mts. Verticales y sientes en tu cara el viento que te quema a más de 100 Km /hr. A temperaturas menores de los 40 °. Mientras luchas por seguir subiendo, durante el ascenso logras ver cadáveres, alpinistas enfermos, heridos, sin brazos, o ciegos, sin dedos porque los han perdido por el congelamiento.

Sabes, que puedes perder la vida, pero conquistar la cima ¡es algo que quieres lograr!
Una vez que llegan al último campamento, descansan en él varios días y tratan de ahorrar la mayor cantidad de energía posible. Cada integrante en una expedición por algunas horas se encuentra dentro de su casa de campaña; la reflexión, la soledad y el aislamiento los rodea, y se encuentran consigo mismo para auto motivarse.

Derriten la nieve para poder tomar agua y nunca se desprenden de sus guantes, sus termales y sus botas. Cuando las montañas son muy altas, como en el caso del Everest, ascender sin oxígeno adicional es suicida, porque en la cima de la montaña sólo el 7% del aire es oxígeno...

Después esperar el momento adecuado, en donde una ventana climatológica te invita a finalizar el reto de la cima y tú, aceptas la invitación, porque ¡ya estás preparado! una "ventana" es un buen día en la montaña con vientos relativamente bajos y poca nevada, es una invitación anónima pasa seguir adelante.La montaña dice no, cuando el objetivo no se alcanza a ver, cuando el cielo no se despeja y está nublado, cuando no pueden dirigir sus pasos por falta de visibilidad, entonces, lo mejor es regresar e intentarlo en otra ocasión.

En conjunto te unes con tus compañeros para el ascenso, tú eres ellos, y ellos son tú, si tú caes, ellos caerán, si eres sacudido por una avalancha, con tu peso arrastrarás a tus compañeros ya que todos van unidos por la misma cuerda; y si pierdes una sola pisada por el cansancio, resbalarás y caerás al abismo.
Para subir a la cumbre salen de madrugada porque deben evitar que el sol derrita la nieve y se provoquen avalanchas. Al alcanzar la cima, únicamente permanecen en ella segundos, disfrutando del momento y de sentirse cerca de Dios. Ahora debes comenzar el descenso, aún no termina el reto... Estás en la cima... Pero el verdadero reto comienza ahora...

Descender sano y salvo... Sin dejarse llevar por la euforia porque, en esas condiciones la muerte, es muy probable si no lo haces instantes después de haber llegado a la cima... Los accidentes de alpinistas suceden durante descenso, ya que la fatiga los vence por haber empleado la mayor parte de su energía en el ascenso.

¿Cuántas veces hemos caído? ¿Cuántas veces dejamos de luchar y nos damos por vencidos?, ¿Cuántas veces queremos tirar la toalla?, ¿Cuántas veces sabemos que pudimos intentarlo, y tuvimos miedo? ¿Cuántas veces dejamos nuestros sueños porque creemos que no se realizarán? ¿Por qué? ¡Sí podemos lograr nuestros objetivos!, estoy convencida de ello... Sólo nos hace faltan ¡ganas! Y prepararnos como los alpinistas, para la lucha diaria de nuestra vida, ¡basta ya de subir peñascos y montañitas!... ¡Conquista la cima de tu propio Everest! y como los alpinistas, el subir no lo es todo, hay que descender con éxito...

¡Que se ahoguen las desgraciadas! 

Han pasado días, años, cargando está maldita y miserable culpa, y ya no quiero sufrir más, quiero encontrar la solución a todo esto, me dije… He llorado tanto… ¡Qué ya ni me acuerdo porque comencé a llorar! No sé si fue un engaño, una traición o el dolor de una pérdida, ya ni me acuerdo, no sé si fue hace días o hace años, no sé si yo fui la traicionada o la que traicionó, he bebido tanto… Quise beber para ocultar el dolor, pues ¿no dicen que el alcohol hace que se olviden las penas? Pues así lo hice yo, me dije, pues bien, te duele hasta el tuétano lo que pasó, pues ¡ándale! ¡Un tequila, pa olvidar! y así lo hice, solo que con un tequila sentía el mismo maldito dolor, ¡va! ¡Qué va a quitar esto las penas! me dije, ¡bueno quizá otro, me dijo mi voz interior! y uno más tomé, pero aún seguían ahí mis penas, no se iban… Pensé, que eso del tequila no había sido buena idea, recapacité, por un momento quise dejarlo… Pero mi voz interior me decía… ¡Acábate la botella! ¿Mi voz interior? ¡Qué va! ¡Más bien mi demonio interior!... Pero sí, sí lo hice, bebí hasta que me acabé la botella, quería ahogar mis penas, ni una gota más salía de ella, solo repetía una y otra vez… ¡Que se ahoguen las desgraciadas!… Lo que si recuerdo es que las malditas penas no se fueron, las desgraciadas ni se ahogaron… ¡Sabían nadar! Así que lo único que me quedó de esta experiencia fue una inolvidable resaca y mi boca reseca, que ni me ayudó a olvidar, ni a mitigar mis heridas, pero si me hizo entender, que eso de tomar una copa dizque para olvidar las penas es una gran mentira… Es lo mismo que pedirle peras al olmo…




¿Cómo terminaste el año?

Sí, es verdad, que conforme pasan los años aprendes, aprendes la mayoría de veces, de las caídas, errores, pérdidas y sufrimientos, y ¡duele!, y ¡te lastima!, y ¡lloras, y gritas!, pero te vuelves ¡fuerte! ¡Imparable! ¡Y crees en ti, cómo nadie!... Y aprendes…
Antes de que terminara el año, reflexioné intensamente en todo lo que había realizado en el transcurso de estos 365 días, y muchas preguntas me hice, y me respondí desde lo más profundo de mi interior, estaba conmigo misma, con los ojos cerrados, para ayudar a abrir mi interior, escuchaba música relajante, ¡tan hermosa! que casi podía escuchar el ritmo de mi corazón, y es ahí, cuándo comencé mi cuestionamiento…
Únicamente yo en la habitación, sin nadie que interrumpiera mis respuestas, mi búsqueda, mis motivos, mi vivir, mi verdad… Sin necesidad de utilizar pretextos, ni disculpas… Y era el momento de abrir mi alma, y de volver a leer, todo lo que en ella había escrito durante el año, borrar lo que no servía, y enfrentar las fallas de un año que me dejó: ¡Enseñanzas enormes!…
¿Cómo fue el año que terminó? ¿Qué mejoré en mi vida diaria? ¿Cumplí mis proyectos? ¿Fui más allá de ellos? ¿Me pedí demasiado? ¿Fui buena hija, hermana, madre? ¿Ayudé al pobre, desvalido, a mis semejantes? ¿Fui buena esposa, amiga, compañera? ¿Realicé bien mi trabajo? ¿Fui demasiado floja, altanera, grosera?...
Y me sentí bien, con mis respuestas, conforme, sé que hubo cosas que salieron de mis manos, pero, ¡di todo de mí! Los proyectos no cumplidos, están ahora esperándome con más fuerza que nunca para comenzar a realizarlos desde hoy, y el libro de mi vida sigue en espera con muchas hojas en blanco, para poder escribir al final de ellas, que realicé muchos de mis proyectos y sueños que se cristalizaron en hechos inolvidables…



¡No te entremetas!

¡Calla! ¡Te he dicho más de mil veces que no intervengas!, ¡que no indagues!, ¡que no supongas! y no quieras llegar hasta el rincón más sutil de ahí dentro, donde tú sólo sabes y tocar las fibras que sangran sin clemencia, que gimen y me utilizan… ¿No ves que lo hechas todo a perder?
¡Calla! ya no me digas más, siempre me utilizas, tratas de embrollarme, de aniquilarme y confundirme cada vez que se te pega la gana, con tus estúpidas y asquerosas teorías, sin ni siquiera tomar en cuenta lo que siento, lo que deseo, lo que ambiciono, lo que apetezco, lo que me hace inmovilizar el estómago y mantenerlo contraído, y el agua salada al borde de los sentidos…
¡Calla! Maldita sea ¡calla! no quiero escuchar el eco de tu frecuencia pidiendo sin concluir a cada minuto, o segundo que transcurre que acepte tus imposiciones, suplicas y me haces caravanas, y reiteradamente realizas ese embustero juego de tu truculento zarandeo ¡exiges demasiado! ¡No te entrometas!...
Te lo he dicho hasta el cansancio, me agotas, me enloqueces, me haces alucinar y vomitar del esfuerzo sobre natural que tengo que hacer para que dejes de estar convulsivo, jadeante y demente… ¿Qué no te das cuenta cuan lacerado, flagelado, y crucificado estás? No me hagas llegar a la conclusión de que te gusta que te ejecuten un y otra vez, que te introduzcan hasta agujas, clavos, dagas, y flechas hasta más allá de lo que cualquiera puede aguantar…
¡Eres necio!, ¡insolente!, ¡impertinente!, ¡idiota! e ¡impúdico! al pedirme de rodillas, suplicándome casi hasta el punto morir que lo acepte, que lo admita, que lo permita, una vez más… ¿Qué no ves que aniquilado estás a punto de caer?
¡Cállate!, ya no más, ya no más, no te permitiré intervenir, porque cada vez que lo consiento, por tu ridícula frecuencia pidiendo sin concluir a cada minuto, o segundo que transcurre que acepte tus imposiciones, porque tú con tus súplicas y tus caravanas, que reiteradamente realizas con ese embustero juego, el truculento zarandeo, y tu tonto palpitar nos hacen agonizar poco a poco sin compasión alguna…


¿Cómo iniciar el año positivamente?

Lo primero que surge en nuestra cabeza, es la duda de cómo prepararse para realizar un mejor año, y a veces te llena de angustia, porque cuando revisas tu inventario o reflexión de cómo has terminado el año anterior, te das cuenta de que muchos de los proyectos que iniciaste no llegaron a un final feliz… Así que, este año has decidido no cometer el mismo error, y comenzar con el pie derecho, pero ahí la duda, ¿cómo iniciar el año positivamente?
Pues bien, hay algunos puntos que yo creo que son importantes:
Primero.-como ya lo dije, hacer un inventario o reflexión de ¿cómo terminaste el año anterior? , es simplemente una guía para ayudarte a realizar tu inventario.
Segundo.- No te culpes, ni te castigues diciéndote palabrotas, ni te cuestiones el porqué no pudiste realizar algún proyecto, recuerda que todo en la vida sucede por algo, y quizá, no era el mejor momento.
Tercero.- Planea, elige el proyecto que deseas realizar, sé claro, conciso, y preciso…
Cuarto.- No decaigas ¡jamás!, aunque veas que las cosas se ponen color de hormiga, sigue adelante, recuerda que es tu proyecto y que quieres realizarlo…
Quinto.- Ten fe, recuerda que la fe mueve montañas, cree en ti sin dudar, nada de pensamientos negativos, ¡ni uno sólo!... No importa si hay alguien que no cree en tu proyecto, basta con que creas ¡tú!... ¡Y cree! Si crees que puedes, ¡podrás!
Comienza por decretar cosas pequeñas, sencillas, y te darás cuenta como se te da todo lo que deseas, como fluye en ti la maravillosa energía positiva, piensa… Reflexiona, ¿qué es lo que más deseas ahora?, ¿quizá un buen empleo? ¿Curarte de alguna enfermedad? ¿Tener prosperidad económica? ¿Aliviarte de alguna pena? ¿Qué es lo que deseas?
¿Ya lo tienes? ¿Estás seguro de que eso deseas? Ahora, visualiza tu sueño, míralo, huélelo, disfrútalo, imagina como te ves cuando lo has logrado, imagina tu cara de satisfacción, la admiración de los demás, imagina todo lo que tu proyecto genera en tu familia, en tus amigos, en ti, vívelo…
Al levantarte por la mañana, recuerda tu proyecto paso a paso, todos los días, y repite en presente afirmaciones que te ayuden a generar esa energía positiva, las afirmaciones son una herramienta magnífica, porque trabaja ayudándonos desde adentro y sacando de nuestra mente esas ideas equivocadas que hemos ido metiendo por tanto tiempo.
Las afirmaciones positivas crean fuertes vibraciones de energía, energía que viaja al Universo para manifestar tus deseos, proyectos, sueños, permitiéndote que tus objetivos se cumplan con éxito, son especialmente poderosas cuando tu mente está serena y concentrada en el punto.
Una afirmación es un deseo, proyecto, sueño o pensamiento positivo que escoges conscientemente para instalarlo en tu conciencia y así crear los resultados que deseas… Y podrás alcanzar cualquier sueño, sí le das la oportunidad y oras con fe y serenidad.
Poco a poco irás aprendiendo a realizar afirmaciones positivas, cuando las hagas siempre decreta en presente, en primera persona, aquí, ahora y para siempre, no tengas miedo a pedir, la energía maravillosa de Dios padre, el Universo, la vida, te lo dará…
Observa cuántas veces en el día dices no, y cambia toda la frase que pensaste por afirmativa, prepara a tu mente, empieza por aceptarte, amarte, y perdonarte, Y siempre, agradece y comparte lo que se te ha dado, lo demás… Lo demás viene por añadidura…
Te dejo algunas afirmaciones positivas que creo que serían las más adecuadas y sencillas por ser quizá la primera vez que las realices, tú las puedes cambiar por las que más deseas o te convengan, y poco a poco, si tu así lo quieres te enviaré más afirmaciones para la salud, abundancia, amor, perdón, etc.
“Me amo y me estimo tal como soy”
“Atraigo hacia mí y a mi vida relaciones de amor, satisfacción y de felicidad”
“Soy un canal abierto de energía creadora”
“Siempre estoy en el lugar preciso, en el momento oportuno, realizando con éxito lo que hay que hacer”
“El Universo es rico y hay bastante para todos”
“Cristo que está conmigo, obra milagros en mi vida aquí y ahora”
“La luz de Dios me rodea, el amor de Dios hace que me desarrolle. El poder de Dios fluye por mí. Donde quiera que esté, Dios está conmigo y todo fluye positivamente”
“Merezco el amor y el placer sexual”
“Hoy todo lo que toco tiene éxito”
“Hoy elijo atraer la prosperidad”

1 comentario:

Anónimo dijo...

gracias por tantas cartas,poemas y reflexiones que llegan al corazon!!

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